Trabajo, herramienta y el secreto del éxito
General 28 Junio, 2009
Ya he comentado anteriormente que la gente lo que hace es contratar servicios y/o productos para que le hagan un trabajo en concreto, esta es la forma en la que se ha visto la innovación desde tiempos inmemoriales, innovación basada en el trabajo.
Continuamente a muchos les gusta llenarse la boca de la palabra “innovación” para mencionar un producto novedoso, una innovación no tiene que ver con un producto novedoso sino en la capacidad de poder hacer un trabajo de manera más accesible (innovación de ruptura) o de manera más eficaz (innovación sostenida).
Cuando apareció la imprenta por primera vez la gente escribía completamente a mano sin uso de ninguna técnica de copisteria, las primeras imprentas eran realmente burdas y no llegaban al nivel de detallismo y belleza de los libros hechos a manos, durante años se continuaron haciendo libros a mano pero la imprenta fue mejorando hasta que esta hizo los libros lo suficientemente buenos como para retirar del mercado y “disruptar” a los libros escritos a mano.
La imprenta fue una innovación porque permitía ejecutar un trabajo de forma más accesible, la impresión de libros.
Producto contra trabajo
El gran error que destruye mercados enteros es cuando se acaba anteponiendo el producto por delante del trabajo al que habían estado elegidos originalmente. Por ejemplo cuando la Western Union vio como el teléfono de Graham Bell empezó a aparecer en el mercado de las telecomunicaciones su respuesta fue “estamos en el mercado de los telégrafos/telecomuniones a larga distancia, esto no nos afectara” y vaya si les afecto.
En 2001: Una odisea en el espacio se nos explica la evolución del hombre gracias a la herramienta y la dependencia del hombre a esta hasta el punto de hacerle esclavo, pero se olvida de hablar del elemento por el cual el ser humano ha creado la herramienta: para hacer trabajos que por si solo con su débil cuerpo no podría hacer. El ser humano no se hizo ser humano cuando aprendió a hablar, se hizo ser humano cuando creo la herramientas, verdadero símbolo del progreso humano.
Así pues la clave para hacer que un producto tenga éxito no es la de centrarse en el consumidor del producto sino que la clave es centrarse en el trabajo que tiene que hacer el producto, no separar por demografías sino por propósitos y sobretodo las innovaciones (tanto sostenidas como de ruptura) tienen que ir alrededor del rendimiento en el trabajo que hacen, no en el rendimiento respecto a su mismo tipo de productos.

