Uno de los primeros artículos que escribí sobre el iPhone fue para explicar que no se trataba de un disruptor sino un producto de océano azul, los productos de este tipo siguen cuatro directrices sobre los productos estándar que son:
-Destruir todo aquello que provoque la dificultad de uso y por tanto la indiferencia por parte del público hacia el producto.
-Construir todo aquello que aumente el interés de los usuarios por el producto
-Potenciar las utilidades más usadas y más queridas del producto
-Disminuir aquello que es necesario pero no de importancia para el usuario
Tanto la disrupción como el océano azul toman como centro al no-consumidor pero mientras que el océano azul lucha contra la indiferencia y busca un nuevo mercado completamente seguro en el que actuar, la disrupción lo que hace es atacar el valor de consumo de un producto existente al ofrecer un producto más accesible para el público general que haga la misma tarea y que con el tiempo acaba por sustituir al anterior producto.
El iPod fue un disruptor porque su diseño acabo por sustituir al MP3 clásico y a los walkman de toda la vida, el Apple II fue otro porque acabo por sustituir las terminales y maquinas de escribir en muchas casas y oficinas, pero el iPhone no lo es porque pese a ser un producto que tiene sus caracteristicas propias y atacar el no-consumo de las aplicaciones en sistemas de bolsillo y sobretodo el uso de internet lo que ha hecho no ha sido romper completamente con los teléfonos móviles ni los ha redefinido.
Pero si volvemos un año hacia atrás veremos lo ciegos que son la mayoría de analistos cuando se trata de un producto nuevo, normalmente no tienen en cuenta las circunstancias en las que se produce el lanzamiento, carecen de la más básica educación a la hora de analizar, simplemente colocan su opinión de forma barata y no tienen en cuenta el significado completo del contexto.
¿Significa esto que yo tengo la razón absoluta? No, pero teniendo en cuenta que los analistas serios y no de revistucha continuamente hablan de la teoría de disrupción de Christensen y del océano azul de Kim y Mauborgne lo más normal es que se hayan leído ambos libros que son las teorías más cercanas, acertadas y realistas de como funciona la industria informática.
El caso es que durante un año entero cuando el iPhone era un producto de océano azul con su propio mercado allí atrapado pero siendo completamente feliz en su entorno los analistos empezaron a buscarle iPhone Killer y a decir que iba a ser un enorme fracaso. Eso demuestra muy bien la poca idea que tuvieron ya que realmente sus predicciones fueron enormemente fallidas al no saber leer el producto y el contexto en el que fue lanzado.
Pero curiosamente el iPhone 3G en la parte de hardware de repente se ha convertido en un océano rojo al entrar directamente en competencia dentro del mercado empresarial con otras soluciones, de ahí a que Apple haya decidido venderlo por $200 para competir directamente con otras soluciones en cuanto a hardware dentro del mercado empresarial, el color azul se ha teñido de rojo con la sangre de la enorme batalla en ese sector que Apple esta ofreciendo.
Resulta paradójico que ahora que Apple empieza a competir con los otros modelos de teléfonos móviles a través de algo tan disruptivo como es la App Store que le esta dando al dispositivo las herramientas para competir de cara a cara con otros dispositivos del mismo tipo sea ahora cuando los iPhone Killers no aparezcan anunciados a bombo y platillo.
Posiblemente es porque los analistos cobran más por hacer artículos punzantes y poco realistas antes que hacerlos siguiendo la lógica y la realidad de lo que pasa.
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