Cuando los clientes son adorables (sinvergüenzas)

Vamos a hacer un poco de autobombo, aunque claro, cuando uno juega en las ligas de los escritores malditistas (y psicóticos) el autobombo se difumina de forma realmente peligrosa, pero de todas formas es muy divertido.

Los antecedentes:

Diego Medrano. Escritor con una proyección increible. No les digo más que ha publicado con Seix-Barral. Los más avispados habrán visto el enlace que existe en esta página, para todos los demás que quieran más información: www.diegomedrano.com

Diego además de ser cliente es amigo mío (de los de verdad, de esos cabrones que te dan la paliza día sí y día también, que te piden dinero, que te gorronean las copas de noche, que te llaman con urgencias del calibre de “oye Juan vente por la comisaría que acabo de meterme en una pelea multitudinaria a las 3 de la madrugada”, ya saben esas cosas que permite la amistad)

Y esto es lo que me encuentro hoy por la mañana al ojear el periódico: comercio15092007 Por supuesto a traición, como solo los buenos amigos saben hacer. El resto de los detalle a continuación:

La historia:

Diego escribió con Leopoldo María Panero un libro a cuatro zarpas: Los Héroes Inútiles.
En este libro los angelitos no tuvieron a bien mejor cosa que arremeter contra otro Señor, Don XXXX YYYY. Entre las perlas nos encontramos con:

“sí, era XXXX YYYY, y su voz aflautada de eunuco, porque estaba castrado, y por eso tenía tanto odio a Jesús, porque lo asociaba con el complejo de castración.
XXXX YYYY dice que el hijo de su mujer es suyo, y es mentira, XXXX, no es tuyo nada. Es más, voy a contar otra cosa, cuando escribí el prólogo de ZZZZZ, todos mis amigos se preguntaron:
¿QUIÉN ES XXXX YYYYY?
Pues bien. Aquí está la respuesta:
Quería decir un don Nadie, alguien que se aprovecha de mi nombre y de mi firma para sus siniestros negocios. Alguien cuya madre era una puta. Adiós, XXXX YYYY. Muérete, XXXX YYYY. El dinero de la investigación canaria gástatelo en vino. Búscate otro chivo expiatorio, otro perro que te ladre, princesa mía. Puedes seguir puteando a los camareros. Eres un deshonrado y una piltrafa. ”

Evidentemente la demanda por derecho al honor no se hizo esperar. Solicitando una indemnización de 200.000 Euros.
Los detalles del procedimiento si tienen interés se los cuento otro día, pero a lo que vamos es que la cosa salió bien, y pese a la contundencia de las frases mencionadas anteriormente el Juzgado entendió que no había intromisión en el derecho al honor por parte de Diego Medrano, y absolvió (Como les he dicho es largo explicar porque unas frases tan duras no fueron consideradas condenables por parte del Juzgado, si quieren en otra entrada lo explico)

El resumen de todo es que la historia salió perfecta, días de vino y rosas. Y la contestación del cliente, del amigo, de Diego Medrano no es otra que colar una columna en un periódico transcribiendo subrealistas conversaciones y poniendo en mi boca palabras que cuanto menos es dudoso que haya pronunciado nunca:

Diego: «Cervantes y Wilde estuvieronen prisión, oye».
Juan: «Ya, pero Panero y tú sois mucho más listos».
Diego: «¿Sigues mezclando en tu sala de espera a una marquesa con varios yonquis?».
Juan: «También hay yonquis con títulos nobiliarios, querido»
Diego «¡Eres carísimo como abogado!».
Juan: «Ya, pero ganamos. Ahí tienes tu sentencia».
Diego: «No podré componer mi gran obra en prisión; brazo en cabestrillo y ojeras hasta los tobillos».
Juan: «Saca un disco. Seguro que te va mejor».
Diego: «¡Pero si canto como El Fary!».
Juan: «Entre rejas es lo que se premia. La estricta originalidad».
Diego: «¿Cuándo seré como tú, Juanito?».
Juan: «Cuando termines el bachiller y adelgaces».

Bueno, no es serio pero tiene un pase, graciosa la broma, lo peor es el recochineo que viene a continuación:

Juan: «Tú tampoco estuviste demasiado mal. Lo pésimo fue el restaurante donde nos llevaste a comer. Aquella fritanga de raciones a tres euros».
Medrano «Leopoldo se comió mis calamares, los tuyos, y los de las dos mesas colindantes

Y cuando pone en mi boca las palabras de que las raciones era a tres euros literalmente está mintiendo. Entre Medrano y Panero me llevaron a comer a un antro donde las raciones eran a tres euros, pero incluían la bebida también. ¿Imaginan la calidad? Todo un detalle.

Y lo que más me ha ofendido, y ha motivado una llamada de reproche a las 8:30 de la mañana de un sabado es la foto. Salgo gordo y feo. Les aseguro que al natural soy mucho más atractivo. El puto fotografo merece morir, hizo 30 fotos y solamente en una salgo con gafas… evidentemente esa fue la que eligió… me va a oir.

En fin, con agradecimientos así quien quiere enemigos. Menos mal que estaba Eduardo Mendoza en al Ciudad y recortaron el espacio de Medrano.

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