The Best of Vanessa Mae, de Vanessa Mae

may 6th, 2008 | By | Category: 00's, 90's, Clásica, New age, Pop

Antes de que se me complique más el día, vamos a seguir repasando a las mujeres violinistas que se mueven sin ningún tipo de pudor entre el pop/new age/clásica, cogiendo lo que les gusta cuando les gusta y reciclándolo como mejor les parece. Ayer presentábamos a Lucia Micarelli, una “diosa” del violín en pleno ascenso al Olimpo del estrellato.

vanessa_mae.jpgEn este caso, que yo recuerde (en mi limitada cultura musical), hablamos de la pionera en el tratamiento de una violinista como estrella de la música popular, y que abrió el camino para todas las demás. Vanessa Mae fue lanzada a bombo y platillo por su discográfica (recuerdo incluso que consiguieron colocar su videoclip en los telediarios) como un nuevo híbrido: una virtuosa del violín interpretando música que se podía escuchar en las listas de pop. Una auténtica música crossborder que revolucionó (es un decir) las estereotipadas mentes de aquellos años.

Vanessa Mae, guapa, frágil, oriental, con sus gasas, tocando el violín mientras las olas acariciaban sus piernas… echaron todo el resto erótico para asegurarse que todo el mundo viera el clip… y probablemente lo consiguieron. Yo en aquella época andaba liado con mi revista cultural, y fue imposible escapar a su hechizo, pero como luego me sucedería con todos estos artistas que no llevan su carrera con mano firme (desde el sentido publicitario: atacando siempre la cabeza del mismo clavo, sino que una vez martillean en uno (clásico), otras en otro (pop), otras en un tercero (new age)… al final acabo perdiendo su rastro, o mejor dicho, su rastro errático acaba siendo ocultado por otros nuevos, más frescos y constantes.

Pero al fin y al cabo, para eso tiene uno un blog, ¿no? para poner en orden sus ideas y recuerdos y publicarlos a los cuatro vientos como si fueran importantes … o tal vez no, pero da igual. Estos al menos vienen al caso para completar la terna que alumbra mi musicoteca. Y Vanessa Mae, probablemente por los años que llevo escuchando su disco, probablemente porque ya estoy mayor, probablemente porque era un buen primer disco, y probablemente por algunas razones más que ahora no vienen a mi cabeza, se ha ganado mi cariño (y que recuerde su nombre, después de una cantidad indecente de años). Y mira por dónde, sus sucesoras, sus herederas, me han permitido darle aquí el pábulo que se merece.

Como te digo, de sus discos posteriores no recuerdo haber escuchado nada, ni siquiera de su segundo disco -que normalmente es un “follow up”, un intento de exprimir un limón que ya dio jugo por una de sus mitades. He visto en su discografía que -como no podía ser menos- ha seguido sacando discos, así que probablemente es más torpeza mia que culpa suya.

violin player vanessa mae

Como suele ocurrir con demasiada frecuencia en iTunes, precisamente The Violin Player no está disponible, dejando un agujero imperdonable en la discografía de la (ahora nacionalizada) inglesa. Para iniciarte en su música, tal vez es mejor que te acerques a sus grandes éxitos (aunque casualmente no incluyen su primer single -Red Hot-, si que encontrarás los grandes temas del Violin PLayer, como Contradanza, Toccata y Fugue in D Minor). En otra de las grandes paradojas de iTunes Store, en el que parece un gran coladero donde cabe todo, de Vanessa Mae tienes dos recopilaciones de Grandes éxitos idénticas… casi. Una es iTunes Plus (sin DRM) pero tiene 15 canciones Vanessa-Mae - The Best Of Vanessa-Mae. La otra es normal (con DRM) pero tiene 16 canciones) Vanessa-Mae - The Best of Vanessa-Mae. Además tienes una Ultimate Collection que tiene… ¡14 canciones! Vanessa-Mae - The Ultimate Vanessa-Mae Collection Lógicamente, yo te recomiendo que compres la que más canciones tiene, porque chico, puestos a pagar lo mismo… ¿a quién le importa el DRM?

Que lo disfrutes.

The best of vanessa mae

The Best of Vanessa Mae, de Vanessa Mae
9,99 € (16 canciones). Comprar: Vanessa-Mae - The Best of Vanessa-Mae

Sobre Vanessa Mae
La vida de Vanessa-Mae se inicia en Singapur el 27 de Octubre de 1978. Hija de la señora Tan Soei Luang, una pianista clásica y abogada nacida en China (quien luego adoptaría el más occidental nombre Pamela) y del empresario hotelero tailandés Vorapong Vanakorn, la niña fue bautizada Chen Mei Vanakorn. Su primer acercamiento a la música, más allá de oír en casa el piano de su madre, tuvo lugar en el jardín maternal de Singapur, donde al igual que sus compañeritos, fue incentivada a jugar con un piano. Mientras Chen Mei entretenía sus deditos sobre el piano del jardín, sus padres no hallaban solución para la seria crisis matrimonial que venían soportando hace algún tiempo y finalmente todo devino en divorcio. Pronto, su madre se juntó con un abogado británico llamado Graham Nicholson, que residía en Singapur por cuestiones de trabajo y, al poco tiempo, el trío se mudó a Londres. La niña, por entonces tenía cuatro años y se ubicó con su mamá y su nuevo padre en el barrio de Kensigton, en el Londres occidental. Aquí también aparece la occidentalización de nombre, esta vez en la niña, que pasaba a llamarse Vanessa-Mae (el Mae debe pronunciarse Mei, lo que coincide con el segundo ideograma chino de Chen Mei).

Para perfeccionar su técnica sus padres la enviaron al Conservatorio Central de China, en Beijing, donde tomó clases de violín con un prestigioso profesor local, el Sr. Lin Yao Ji. Además, aprovechando sus períodos en la tierra de sus ancestros, se inició en el

estudio del idioma mandarín y elaboró trabajos prácticos para su escuela de Londres.A los diez años sobrevinieron dos hechos que se convertirían en hitos de su vida: por un lado, sus papás le compraron un costoso violín fabricado por el luthier italiano Giusepe Guadagnini en 1761, cuyo valor oscilaba las 150.000 libras esterlinas. Por el otro, su primer concierto como solista acompañada por la orquesta London Philharmonia. Por entonces se oían las primeras voces que hablaban de “niña prodigio”. Efectivamente, su precocidad musical y talento natural fue bien visto por el director del Royal College of Music, quien la admitió como alumna regular con tan sólo once años para tomar clases avanzadas con el profesor Félix Andrievsky. Era la más joven de todo el alumnado y sus excepcionales cualidades merecieron una frase que, para sus fans, es todo un símbolo: “una verdadera niña prodigio, como Mozart o Mendelssohn”. Esta declaración del director de la institución, el profesor Michael Gough Matthews, fue más tarde relativizada e incluso ridiculizada por algunos críticos.

En 1991, a los 12 años, inició una gira internacional junto a la agrupación London Mozart Players, el “Mozart Bicentennial Tour”. Además, para finales de ese mismo año, realizó tres grabaciones clásicas para el sello Trittico: “Violin”, “Kids Classics” y “Tchaikovsky & Beethoven violin Concertos”. Este último vino a clavar un nuevo mojón en su aún incipiente y ya exitosa carrera: era la persona más joven en grabar dichas obras. Su madre, sin perder pisada de lo que su hija iba logrando, ya se había hecho cargo de su representación, oficiando de manager (cargo que ocuparía hasta 1999), productora, consejera artística y pianista acompañante. En 1992, a los catorce años, finalizó sus estudios en el Royal College of Music y hubieron de transcurrir dos años hasta su siguiente golpe efectista: en un hecho único en el mundo de la música, la instrumentista de tan sólo 16 años

En 1991, junto a Kees Bakels firmó un contrato con EMI Music para grabar tanto música clásica como pop. Así, en 1995, armada con un nuevo violín eléctrico de la firma americana Zeta, con nuevo y prestigioso manager -Mel Bush- y con look provocativo, Vanessa-Mae grabó su primer álbum pop, titulado “The Violin Player”.

El siguiente evento trascendente fue el lanzamiento del álbum “The Classical Album #1″, que marcó su regreso al repertorio clásico. Un regreso llenó de gloria, por cierto, y otro récord para su vitrina de trofeos: en apenas dos semanas este disco vendió 500.000 unidades y se convirtió en el disco clásico más vendido del mundo y el de venta más rápida. Este lanzamiento vino a cumplir con la promesa que Vanessa-Mae había hecho a sus fans, de que mantendría sus carreras clásica y pop de forma paralela. El año 97 trajo más laureles (un nuevo premio de ECHO, esta vez denominado “Clásicos sin Fronteras” en mérito a su Classical Album #1, el World Music Award a la “Artista clásica mas vendedora del mundo” y el Nordoff Robbins Silver Clef International Award a sus “logros excepcionales en el mundo de la música pop”) y una buena oportunidad para explorarse a sí misma e indagar en sus raíces orientales. Por entonces en compañía del compositor Andy Hill, Vanessa-Mae recibió el encargo de componer una obra para musicalizar la celebración de reunificación de China y Hong Kong.

Finalmente, en mayo del 2001, el lanzamiento del álbum “Subject to Change” trajo una nueva imagen de nuestra artista: ritmos estrictamente contemporáneos, con algunos aires étnicos y mucho sintetizador, además de un nuevo y efectivo intento por introducirse en el mundo de la canción. Tres temas llevan su voz; uno en inglés, otro en francés y un último en castellano. Además, renovó el plantel creativo al incorporar al compositor y productor Youth (quien ya había colaborado en los arreglos de “Power of C” y “Devil’s Trill”) y agregó a su plantel de violines el estilizado y transparente “Clear” fabricado en acrílico por Ted Brewer. Este trabajo no se parece en nada a sus predecesores y continúa en la senda de constante renovación que Vanessa se ha impuesto en el costado pop de su carrera. El resultado es un disco sin desperdicio, donde la variedad va de la mano con el buen gusto y la refinación, cualidades estas a las que nuestra artista nos tiene acostumbrados y que son su sello distintivo en todo lo que emprende.

A principios de 2003, Vanessa-Mae apareció sorpresivamente para sus fans, en los créditos de un álbum virtual del cantante y tecladista Prince: “Expectation”. Éste incluía cuatro tracks en los que colaboraba V-M aunando su violín eléctrico al saxo de la holandesa Candy Dulfer, en un estilo inusual de jazz experimental. Desafortunadamente, este trabajo de Prince no se puso a la venta, ya que su única razón de ser era ser distribuído entre los miembros del fans club del tecladista a través de Internet. No obstante, no queda a esta altura ningun buen fan vanessista que se precie de tal, que no tenga este “disco” en su PC.

Tambien en 2003 Vanessa participó en la entrega de los premios Classical Brit awards, siendo la elegida para entregar la estatuilla correspondiente al rubro “artista clásico más vendedor del año”. El premiado fue el señor Andrea Boccelli y el instante de la entrega del reconocimiento fue una magnífica oportunidad de ver juntos a dos verdaderos monstruos de la música internacional.

Entre 2003 y toda la primera mitad de 2004, Vanessa tuvo que lidiar con el acoso de un médico demente de 50 años que merodeaba su casa insistentemente, dejándole cartas en cantidades exageradas, llegando a convertirse en un auténtico riesgo para la vida de la artista. La policía local actuó con celeridad y logró detenerlo un dia en que el desquiciado portaba un montón de cartas para ella y un puñal. Lamentablemente, la justicia fue demasiado blanda con el detenido, enviándolo a prisión primero, y luego beneficiándolo con una libertad bajo palabra, imponiéndole apenas la orden de no acercarse a la casa de la violinista, además de una multa en dinero y la amenaza de ir a prisión efectivamente si violaba aquella restricción. Como era de suponer, el doctor no pudo con su locura y volvió a las andadas, siendo detenido nuevamente. Hasta hoy no estoy muy seguro de qué han hecho los jueces con este peligroso sujeto.

Es un extracto de la completísima biografía (que parece pararse en 2004) de la página Vanessa-mae.com.ar

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  2. A Vanesa Mae la sigo escuchando desde1990 y tengo su video Red Hot y su Coreography pero me gustaria optener sus ultimas producciones.