París, Madrid
oct 8th, 2007 | By Alf | Category: 00's, Pop, RockQuerido amigo, perdona tan largo receso, pero la semana en París fue intensa, y la resaca en Madrid aún más. Vivir en casa de Camille me ha hecho pasar unos momentos muy agradables, disfrutando de volver a una casa (incluso aunque estuviera vacía -ya que ellos andaban todas las noches de fiesta en fiesta) bebiendo de su defectos, los grandes y los pequeños, como señal de humanidad que en los hoteles se desvanece. Claro, a cambio de que el tiempo para escribir se reduzca notoriamente, porque ¿quién quiere escribir pudiendo charlar?
Tú no lo sabes, pero antes de irme creé en mi (vetusto) iPod de 20 GB (pantalla en “azul” y blanco, ¿te puedes creer?) una lista de reproducción donde acumulé la mayor parte de los discos que he ido comentando últimamente -digamos el último año- y que no son música popular (en el sentido de “conocida”), la verdad, me ha dado perspectiva sobre la magnífica música que he ido descubriendo en estos meses, y cómo el trajín diario hace que olvidemos lo excitante que puede ser descubrir sonidos con los que nos identificamos tan absolutamente. Prácticamente suenen en el momento que suenen, siempre van directos al corazón. Nos ponen los pelos de punta, nos aceleran las pulsaciones, nos dilatan las pupilas y nos recuerdan que la música es parte de nosotros como el gusto por el azúcar, sentir el sol en la piel, o estrenar ropa. Son cosas que nos hacen sentirnos vivos.
De todas formas, si tuviera que elegir una canción que me ha animado cuando salía de la feria (y no, nunca se me hubiera ocurrido hablar de ella “en condiciones normales”) es la Paid My Dues
de Anastacia (en su disco Freak of Nature
). Tiene ese pulso que me hace pisar fuerte, aspirar profundo, y afianzarme en mis posiciones para enfrentarme a lo que venga, sea lo que sea. Me transmite una confianza en mi mismo que la carencia del idioma, la inespecífica cualificación para el trabajo, la distancia, etc. van erosionando. Pero es pincharla y, como flotador, me vuelvo a hinchar y a creer en mi mismo. Ya sé que son momentos absurdos de la vida humana, pero así soy. Transfiero a una canción una emotividad y unos poderes que, en puridad, ya tengo dentro. ¿Qué quieres! muchos somos así, así que no pido perdón por ello.
Otra de las sensaciones que quería dejar aquí anotada es que, en el camino de ida y vuelta al Palacio de Congresos, todos los días pasaba por delante de una iglesia. Al principio era simplemente otro edificio pero, a medida que pasaban los días, iba recordando lo que significaba y acabé la semana sintiéndome reconfortado por su visión. Creo que da igual lo lejano o cercano que te sientas de ello. Es otra de esas cosas que, como la música, llevamos dentro, y la soledad ayuda a que te enfrentes a lo que llevas dentro, miedos, anhelos, frustraciones. Saber que, en caso de necesidad siempre hay un sitio donde si hablas te escuchan… no te haces una idea de lo acompañado que te sientes. Lamentablemente no puedo ilustrarte con música esos momentos, porque iTunes nos hurta ese enorme disco que es The Gospel According to Patti Labelle y que no puedo más que recomendarte efusivamente como un gran descubrimiento que me agradecerás para siempre.
Por último, querría contarte algo sobre The Deadbeats
. Un grupo de Manchester que actuaron en la fiesta que Gear4 dio en el local más “in” de París (que -vaya casualidad- se llama Paris-Paris) y, aunque no llegué a tiempo de verlos en directo, me llevé un posavasos de la actuación para no olvidarme de ellos. Es una sensación diferente saber que estás escuchando un grupo que está intentando abrirse camino en la música, haciendo bolos allá donde les llamen, aunque sea un viaje relámpago a París para tocar tres cuartos de hora… Probablemente todavía lo encuentran divertido. Me gustará dentro de unos años hacer reseñas del grupo, o de algunos de sus miembros y poner “empezaron en un grupo de su ciudad natal llamado The Deadbeats”. ¡Jo! Y yo estuve allí… casi, casi, en el parto. Puedes visitarles, cómo no, en su página de MySpace (lo único que tienen, por ahora) Pero estate avisado: tiene el mismo horroroso diseño de la mayoría de las páginas de MySpace (algún dia habrá que estudiar lo que le ha hecho esa red social al diseño y pedirle daños y perjuicios)
Supongo que canciones como Hotel, o Sex Music (que es la portada que te pongo aquí) podrían haber cualificado como canción del viernes, pero ya que hablamos de la música del viaje a París, pues aquí quedan encuadrados.
En fin, querido amigo, esas han sido mis andanzas musicalmente hablando. De verdad que creo que si investigas un poco en la música que hemos ido comentando en estos meses, encontrarás auténticas joyas atemporales, que escucharás durante años y años.
Hasta mañana
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