Guía para músicos sobre el estado de la distribución de la música

Publicado el Junio 27th, 2007, por Alf

soundtracktunes logoLlevo mucho tiempo hablando con músicos, con gente relacionada con la música, y con gente que crea música. Unos entienden lo que está pasando, otros quieren entenderlo, y la gran mayoría sencillamente no quiere enterarse, muy al estilo de “¿Quién se ha comido mi queso?”. Van por las calles lamentando, llorando, protestando, porque las cosas han cambiado -aunque ellos insisten en que simplemente les están robando.

Y por más que les repites una y otra vez los argumentos, por más que les demuestras que no es un problema de otros, sino suyo… al final prefieren irse a su rincón, a chupar su pulgar mientras murmuran (vale, otros gritan histéricos) “¡A mi la guardia!”.
Pero no, la guardia no puede detener a todo el mundo. No pueden parar el progreso. No pueden evitar el cambio. Por eso cuanto más luchan por detenerlo, más lo aceleran. Y no les creas, no es una revolución. Nadie mata a nadie. Es una evolución, que se puede documentar día a día, minuto a minuto. Se veía venir, se predijo, se avisó, se notifica, se constata. Pero no quieren creerlo. Y mientras los dinosaurios mueren, otra especie, la que se ha adaptado, la que acepta la nueva situación, está tomando el control. Tú, que quieres vivir en este ecosistema, tienes que conocer las reglas. No sirve de nada quejarte porque tienes branquias y estás fuera del agua.

Por eso he puesto aquí esta colección de pensamientos. Para que de sirvan de ayuda y aprendas a sobrevivir. Porque es hora de cambiar la piel.

- El soporte físico de la música no tiene valor. No se trata de discutir si la obra que contiene tiene valor intrínseco o no (que lo tiene). La cuestión es que el soporte en que se ofrece se ha devaluado tanto que poca gente está dispuesta a pagar el sobreprecio. ¿Para qué pagar por una caja de plástico que se rompe con mirarla, un libreto de compromiso sin letras, sin fotos, sin ningún tipo de información sobre el artista? Eso mismo se obtiene en 10 minutos de descarga en internet y encima no ocupa espacio en la estantería. El CD como soporte no tiene valor porque ha sido superado por una nueva tecnología. Es un hecho. Podrá doler más o menos, pero así están las cosas. (Tan muerto está el CD como soporte con valor añadido que Prince regala su último CD junto con la entrada a sus conciertos).

- Consecuencia de lo anterior: no tiene sentido esperar a tener un “disco” (10 ó 12 canciones) completo para sacarlo. Dale salida digitalmente, empieza a crear expectación desde las primeras ideas. Haz que la gente quiera más. Muestra esbozos, mezclas, hasta la obra final. Captura la atención de tu público, que se hable de ti.

- Cuanto más generoso seas con tu público, más generosos serán ellos contigo. Eso es algo que todos los artistas reconocen (es cierto que sobre todo lo dicen en los conciertos, cuando sus bolsillos están llenos, pero si tantos artistas coinciden, será que es verdad). Cuanto más des, más recibirás.

- Es mejor producir y vender canciones individuales durante largo tiempo y finalmente recopilarlas en un disco lleno de extras que apostar todo a un único caballo. ¿Has comido alguna vez una sola cereza? ¿O un sólo bombón? ¿Has visto alguna vez un cuadro que te gustara y lo has mirado una sola vez? Probar las cosas ayuda a decidirse a comprar. Esto lo han descubierto los fabricantes de coches, los fabricantes de software, las librerías, incluso en alimentación te dan a probar los productos que quieren promocionar. Si no dejas que lo prueben ¿cómo sabrán que lo quieren? Y si les gusta la primera, la segunda, la tercera… ¿no querrán tenerlas todas? Si te parece que tiene su punto de razón, vuelve al punto anterior y sabrás lo que debes hacer.

- Si no vas a dar conciertos que te generen ingresos por tu música, tendrás que buscarlos de otras formas: dando charlas, creando vídeos de experto, acudiendo a programas musicales, etc. Si no quieres hacer nada de eso (ni conciertos, ni televisión, ni nada, probablemente no quieras ser músico profesional). Tienes que buscar formas alternativas de explotar la obra (reutilizarla) buscando/creando público dispuesto a pagar por poseerla. Pero si no lo encuentras, ten por seguro que la culpa no es del público. La gente sabe muy bien cuándo quiere pagar. Es un problema del producto. Tendrás que replantear si lo que vendes es algo que la gente quiere o necesita.

- La venta de tu música se producirá como consecuencia del desarrollo de una comunidad de seguidores o de valor añadido. Para prosperar profesionalmente necesitas lo uno o lo otro (o los dos).

- Tienes que establecer relaciones directas con tus fans, alimentándolos con fotos, conversaciones, conciertos, goodies, etc. Si quieres tener “amigos” que les preocupe que puedas seguir haciendo tu material, tienes que exponerte, venderlo. La figura del artista ha cambiado. Ni siquiera en el afortunado caso de que acertaras con la canción del verano (díselo a las Ketchup, o al Koala) tienes garantizado vivir de la música. O te esfuerzas en mantener a tu público atento a tus cosas, o se distraerán y prestarán atención a otro, por nuevo, interesante, diferente, etc. ¡Convéncete! si no te relacionas con ellos, acabarás sepultado por la “última novedad”.

- Tus derechos sobre la obra son irrenunciables. Un artista podrá ceder la gestión de la misma (como las editoriales ceden la venta de los libros a las mayoristas de distribución) en uno o varios soportes concretos, durante un tiempo razonable para demostrar la buena fe en la creación de negocio para el artista. Siendo generoso pueden ser dos años -aunque el negocio que no se haya generado en el primer año difícilmente se va a crear en el segundo, salvo que se construya sobre nuevos trabajos del artista. Pasado ese tiempo, asegúrate que vuelven a ti para que puedas administrarlos como más te convenga. Puedes volver a cederlos, o liberarlos, etc. Pero hoy, no eres tú quien necesita discográfica. Son ellas las que necesitan alimentar su maquinaria. Y si crees que ellos te van a convertir en estrella, es que no te has dado cuenta que el asfalto que pisas está hecho con los cadáveres de los que te precedieron. Así que no cedas tus derechos alegremente a cambio de dudosas propuestas de futuro (y un poco de dinero ahora).

- Si tu música es tu producto, es empresarial y estratégicamente absurdo que cedas la cesión de los derechos en todos los soportes a una misma empresa. Lo lógico es buscar especialistas en los distintos soportes (físicos, digital, promociones, etc.) y siempre por un tiempo limitado. Y si ellas no tragan, peor para ellas. Empieza por los canales que controlas tú (la venta directa) y ya vendrán a buscarte ellos cuando aparezcas en su radar.

- Pretender que la venta de discos ha bajado (desaparecido, si se quiere) por la piratería es como si los fabricantes de lápices se quejaran por la proliferación de impresoras. Sencillamente son de otra época.

- Empeñarse en defender un status quo obsoleto no va a hacer que la tendencia se revierta. Antes bien, probablemente te granjearás la hostilidad y la antipatía de tus potenciales clientes, perdiéndolos. Así que no abanderes la lucha por detener la marea. En vez de eso, piensa cómo puede favorecerte. Al fin y al cabo se supone que eres una persona creativa, ¿no?

- Ahora un pequeño divertimento. Escoge la frase que prefieres para negar la realidad e irte a tu rincón, como un incomprendido:

• Compartir mi música es malo (Claro, tú compones e interpretas para que nadie te conozca)

• Que mucha gente conozca mi música es malo (es lo que va a pasar si tienes una buena canción y la gente se la pasa: te van a conocer. Pero, espera, ¿no decías que no querías que la gente se pasara tus canciones?)

• Mucha más gente comprará mi disco si no sabe que le gusta mi música (Claro, si nadie copia tus canciones muchos va a ir a la tienda de discos -¿Dónde quedan tiendas de discos? ¿Seguro que tu disco va a estar allí? ¿Sabrá el dependiente quién eres?- a comprarlo sólo porque la portada les gusta, ¿no?

• Si la gente pasa mis canciones me está perjudicando (por lo mismo de antes, ¿no? porque cuanta más gente ignore que existes más discos vas a vender y más gente irá a tus conciertos)

• Si dejo que mis canciones se compartan y aún así no vendo discos, es porque la gente comparte, no porque mi disco sea malo. Si la gente no se las pasara habría vendido más discos. (Tiene sentido ¿verdad? Cuando un producto no se vende es culpa de la gente que lo ha probado y no lo compra, no porque el producto sea malo).

Te voy a decir, si me dejas, lo que yo esperaría de ti cuando me pasa alguien una canción tuya:

esperaría que lo acompañaran por esta frase: “vete a su web que allí tiene un montón de cosas para descargar: canciones, ensayos, conciertos, vídeos.

Cuando llego a tu web, espero una web pensada para que la visite alguien que te ha concedido tres minutos de su tiempo, o sea, bien pensada y no una m**** de web en flash con decenas de pre(ten)ciosas y odiosas animaciones que me hacen esperar (esto quiere decir: no dejes tu web en manos de la discográfica. Ellos piensan que no se venden más discos por tener una web. Es tu negocio, encárgate tú de buscar quien te lo haga).

No quiero que empiece a sonar una canción automáticamente que no sé dónde parar. Espero encontrar una web que hable de ti, y no del sobresaliente en literatura del relaciones públicas de la discográfica.

(Supongo que en estos tiempos que corren es demasiado pedir que no llenes tu web artística (hubo un tiempo en que se decía que una web personal era “tu casa” en internet) de retazos de MySpace, YouTube, etc. Está claro que eso son páginas para promoción, y que es tentador ahorrarse una pasta en ancho de banda. Pero si voy a tu casa, no quiero que me subas las croquetas cutres de la definición de YouTube, o las histéricas páginas de MySpace, llenas de gifs animados y horteradas. Es tu casa, demuestra amor por lo tuyo y respeto al que te visita. Pero vamos, que sepas que si lo haces, me encogeré de hombros y seguiré dándote un voto de confianza. No me voy a ir porque adornes tu casa con materiales reciclados.)

Esperaría, efectivamente, encontrar fácilmente la zona de descargas, para que pueda bajarme las canciones, los vídeos, etc. y no, no quiero que sea necesario meter mi correo sólo para saber si me gusta tu música. Te recuerdo que aún no he decidido si quiero saber más cosas de ti. Sólo he escuchado una canción tuya, y he oído otras veinte de otros tantos grupos (sólo en el último fin de semana). Ya que has captado mi atención y vienes recomendado, no estropees esa impresión pidiéndome datos en la primera cita.

Si lo que escucho me gusta, es posible que siga atento a tus movimientos, y cuando te vea en un cartel, vaya al concierto, o siga descargando las canciones que pongas en tu web. También puede que nunca compre tu disco o que nunca vaya a un concierto tuyo. Pero ¿de verdad crees que si no conociera tu música habría comprado tu disco o ido al concierto? No puedes ser tan… bueno, tú ya sabes lo que serías si pensaras eso.

Así que, amigo mío, si no vendes no es un problema de la gente, ni de la tecnología. Todas las semanas salen mega-nuevas-estrellas que han triunfado desde abajo. Tienes que plantearte cómo hacer un producto que la gente quiera comprar y no el caso contrario (cómo obligar a la gente a que compre un producto que no les gusta). Es así de sencillo.

Al final, cuando llegues esta noche a la cama, tienes que responderte a dos preguntas, una de carácter estratégico, y otra de carácter personal:

1) ¿Dentro de cinco años (si no quieres pensar en el aquí y el ahora) crees que la música se distribuirá en CD o por internet?

2) ¿Cómo puedes interesar a la gente (que le gusta tu música) para que pague por ella?

Se puede hablar durante horas, días, semanas, dar mil vueltas, y un millón más, a los mismos temas. Pero todo se sintetiza en las respuestas que encuentres a esas dos preguntas.

Si no lo tienes claro, lo hablamos. Y si lo tienes, también. Espero que te sirva. Nos vemos… o escuchamos… o algo.



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