Como si fuera Dilbert

Publicado el Junio 10th, 2008, por Alf

Queridos amigos, queridas amigas, la semana pasada me pasó algo inédito. Por primera vez en todos los años que llevo manteniendo este blog, me sentía incapaz de escribir en él. Por supuesto que he seguido escuchando música, y escuché canciones notorias que pensé “tengo que hablar de esa en el blog”, pero a la hora de la verdad no encontraba el momento de abrir el interfaz de redacción, y un día pasaba, y el siguiente también…

He visto mucha gente quemada por el camino, a lo largo de estos años, y sé reconocer las señales. Mi trabajo en Faq-mac, en iPodizados, en mis otras ocupaciones, no me permiten darme el lujo de quemarme o entrar en depresión. Tengo que seguir tirando del carro. Y sé reconocer un aviso de fundido de fusibles cuando lo veo. Por eso tomé la decisión de no postear, ni siquiera intentarlo. La verdad es que me ha sentado bien, y -con dolor pero con satisfacción- tengo que decir que tampoco lo he echado de menos. La semana ha pasado naturalmente, con un fin de semana delicioso y un lunes estresante con la conferencia de inauguración de Jobs.

Seguro que recuerdas cuando estabas en el colegio, o puede que incluso ahora en el trabajo, cuando tienes la sensación de que si las vacaciones empiezan el 1 de Agosto, no sobrevivirías si tuvieras que trabajar un día más. Al menos yo “me caigo” (ojo que la “i” es intencionada) en las vacaciones con todo tipo de agotamientos. Pues un poco de eso hay. Una especie de huelga de brazos caídos en la moral del blog. Sin embargo esta mañana me he descubierto tarareando una canción y volviendo a tener ganas de escribir (esto mismo es una prueba de que el sistema vuelve a funcionar :-) ).

Así que, tranquilamente, como si estuviera en una cuesta abajo en la que no hay que pedalear, seguiré recomendándote música que a mi me guste y que a la vez puedas (al menos) comprar en iTunes.

Mientras tanto, te dejo con el eterno inútil de Dilbert y sus quehaceres oficinísticos diarios, que tantas risas me han arrancado (pena que estén en inglés). Al menos son píldoras breves que se agradecen. Conocía Dilbert porque una revista de temas económicos y empresariales (no recuerdo si fue Actualidad Económica) regaló un librito un verano (en años posteriores sus regalos vacacionales dejaron de interesarme, pero ese libro y el CD de Clásicos a ritmo de jazz, me llegaron).

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