Llega el buen tiempo, y con él las fiestas al aire libre, los after hours y -por qué no- el ligero desmadre que trae la ligereza de ropas y el acaloramiento estacional. No es que no te haya recomendado suficiente música gratuita como para que puedas convertirte en un magnífico DJ sin ningún tipo de esfuerzo, como las excelentes mezclas que salen cada día de las promociones de RCRDLBL, con las que puedes tener en “trance” a tus invitados durante horas sin que sean capaces de identificar ni una sola canción, y aún así recibirán ritmos contagiosos y canciones pegadizas. Pero todo DJ necesita poder mezclar estilos, sorprender a la audiencia cambiando el ritmo y provocando un subidón de energía que les haga querer seguir bailando, aún con más furia si cabe, dejándose bañar, empapar por la música. Es ese momento hipnótico, en el que sólo estás tú y la música, y la música suena para ti, cuando un “pinchadiscos” puede sonreir satisfecho. Cuando ve a la gente con los ojos cerrados, moviendo su cuerpo, sintiendo la música, totalmente ajenos a lo que les rodea (un consejo extra -si la persona que te gusta está precisamente en ese momento, no es el mejor instante para abordarla. Espera a que ella sola salga y se de cuenta de que tiene sed, o a que mire alrededor para ver si alguien más se ha dado cuenta de que estaba “flotando”. Ahí es cuando debes entrar. De nada). Seguir leyendo