Artista: Víctor Jara
jul 4th, 2007 | By Alf | Category: 60's, 70's, En españolHace un par de días me acordaba cómo la alegre simpatía de Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina me alegró aquellas iniciaciones en la canción de autor. No hace falta decir que llegaba a (mi) España de tele en blanco y negro, desprovistos de toda significación política o de testimonio. Las tomábamos como venían, alegres, lúdicas canciones de una sudamérica cercana en cuerpo y alma.

Más tarde descubriría a Víctor Jara, esta vez sí, pleno de significado, de drama, de angustia, de necesidad de libertad. Y su disco “Te recuerdo Amanda” (que ahora que miro su discografía, lo descubro como una recopilación re-edición (en 1974) de su disco (de 1969) “Pongo en Tus Manos Abiertas”, e incluye 12 canciones. Desde las flautas de “A Luis Emilio Recabarren” a la adorable “Abre Tu Ventana” hasta su versión de la canción floklórica peruana “A la Molina No Voy Mas”) me ha acompañado desde entonces, como un testimonio firme e inamovible de lo terrible que puede llegar a ser tener conciencia cuando, precisamente, se mata por tenerla.
Su tortura (agrandada por la leyenda urbana), casi inconcebible, increíble, y su muerte, para poder entrar de una vez en la inmortalidad, me han perseguido toda mi vida (y lo seguirán haciendo) como sombras que me recuerdan que todo lo que tengo no es realmente mío, y que un cualquiera, más fuerte que yo, me lo puede arrebatar en cualquier momento. Y sí, aunque suene grandilocuente, pedante, incluso fuera de lugar en este mundo anestesiadamente indoloro en el que estamos inmersos, preparado para defenderla si es necesario. Porque Víctor Jara existió, y yo, como otros millones de personas en el mundo, no vamos a dejar que muera.
La representación que hay en iTunes del gran cantautor chileno sólo puedo calificarla como indecente, pobre, poco representativa. Pero si tengo que recordar las voces que me dieron la vida, no puedo dejar a Víctor en el tintero.
Sobre Víctor Jara
(1932 – 1973). Músico, cantautor y director de teatro Chileno.
Nació en Chillán (Chile) el 28 de septiembre de 1932 y murió en Santiago (Chile) el 16 de septiembre de 1973. Procedente de una familia campesina, se convirtió en un referente internacional de la canción reivindicativa y de cantautor. Fue asesinado durante la represión que siguió al golpe de estado del General Augusto Pinochet contra el gobierno democrático de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973.
Su niñez
Hijo de padres campesinos, inquilinos de la pequeña localidad de Quiriquina, a 30 minutos de Chillán, en donde se arraiga un profundo folclore. Su padre, Manuel Jara, trabajaba en las labores propias del campo intentando arrancar algún rendimiento a la parcela que le habían dado en alquiler, rendimiento exiguo que se consumía antes de su consecución en gastos anticipados de harina, azúcar, mate y, acaso, una vez por año, un poco de tela para confeccionar ropa. Su madre, Amanda, cantora (con un amplio conocimiento de la cultura popular, originaria del sur de Chile y con sangre Mapuche en sus venas), tocaba la guitarra con la que acompañaba sus canciones a la luz de las hogueras en torno a las que se reunían los vecinos y trabajadores y a cuya luz jugaban los niños y Víctor se tumbaba a ver las estrellas por la noche. La familia se completaba con María, Georgina (Coca), Eduardo (Lalo), Víctor y Roberto, el menor.
Desde niño, a la corta edad de seis o siete años, Víctor Jara se vio obligado a acompañar en los trabajos del campo a su familia y a realizar todas la labores propias encargadas a los niños (buscar agua, leña…). La actividad de cantora de su madre le produjo el primer contacto con la música. La acompañaba a todos los acontecimientos a la que era requerida (bodas, bautizos, velatorios…). La mala relación con su padre provocó que Víctor se uniera más a su madre, quien se preocupó de la educación de los hijos mandándolos a la escuela, en donde Víctor enseguida destacó.
En Santiago
A raíz de un accidente doméstico que afecto gravemente a la hermana de Víctor; María, la familia se traslada a la capital del país, Santiago, en busca de mejoras económicas. Víctor junto con su hermano Lalo ingresan en el Liceo Ruiz-Tagle donde destacan por su aplicación. En este centro acabaría sus estudios primarios.
El duro trabajo de su madre dio fruto en la prosperidad de la familia pero con el sacrificio de la presencia de esta. La guitarra de Amanda era utilizada por Víctor para realizar los primeros pinitos musicales que fueron apoyados por su amigo Omar Pulgar.
El traslado al barrio de Chicago Chico proporciona al joven Jara la posibilidad de relación con otros jóvenes de su mismo origen y condición. Se agrupan en torno al Partido Demócrata Cristiano. Cantaban, escuchaban música clásica, salían de excursión, jugaban al fútbol y formaron un coro. Por supuesto, la participación también significaba asistir regularmente a misa, estudiar la vida de los santos y asumir la defensa de la religión contra la herejía. Estudia secundaria en un instituto comercial y el joven Jara tiene el sueño secreto de ser sacerdote. En marzo 1950 muere repentinamente su madre, Víctor tenía 15 años.
El seminario
Se trasladaron a Población Nogales donde volvió a encontrarse con Julio y Humberto Morgado, compañeros de la escuela primaria. La familia Morgado proporcionó a Víctor comida y cama. Víctor dejó los estudios y trabajo en una fábrica de muebles y ayudaba a Pedro Morgado, padre de sus compañeros, en su trabajo de transportista.
Por consejo del padre Rodríguez ingresa en el seminario de la Orden de los Redentoristas en San Bernardo. Víctor recuerda así su decisión;
Para mí fue una decisión muy importante ingresar al seminario. Al pensarlo ahora, desde una perspectiva más dura, creo que lo hice por razones íntimas y emocionales, por la soledad y la desaparición de un mundo que hasta entonces había sido sólido y perdurable, simbolizado por un hogar y el amor de mi madre. Yo ya estaba relacionado con la iglesia, y en aquel momento busqué refugio en ella. Entonces pensaba que ese refugio me guiaría hacia otros valores y me ayudaría a encontrar un amor diferente y más profundo que quizá compensaría la ausencia de amor humano. Creía que hallaría ese amor en la religión dedicándome al sacerdocio.
Dos años después, en 1952, abandonaría el seminario al darse cuenta de su falta de vocación, del que recordaría positivamente el canto gregoriano y la parte de interpretación de la liturgia. Cuando sale del seminario va a realizar el servicio militar.
La música y el teatro
A los 21 años entra en el coro de la Universidad de Chile y participa en el montaje de Carmina Burana, comenzando así su trabajo de investigación y recopilación folclórica. Tres años más tarde forma parte de la compañía de teatro “Compañía de Mimos de Noisvander”, y empieza a estudiar actuación y dirección en la Escuela Teatro de la Universidad de Chile.
En 1957 entra a formar parte del grupo de cantos y danzas folkóricas Cuncumén y conoce a Violeta Parra que lo anima a seguir cantando.
Con 27 años, en 1959 dirige su primera obra de teatro Parecido a la Felicidad de Alejandro Sieveking haciendo bolos por varios países latinoamericanos. Como solista del grupo folkórico graba su primer disco, dos villancicos. El año siguiente participa como asistente de dirección en el montaje de La Viuda de Apablaza de Germán Luco Cruchaga cuyo director era Pedro de la Barra y dirige la obra La Mandrágora de Machiavello.
En 1961 y como director artístico del grupo Cuncumén viaja por Holanda, Francia, Unión Soviética, Checoeslovaquia, Polonia, Rumania y Bulgaria.
En 1961 compone su primera canción, Paloma Quiero Contarte y sigue trabajando como asistente de dirección en el montaje de La Madre de los Conejos de Alejandro Sieveking. Al año siguiente, 1962 dirigiría para Ituch la obra Animas de Día Claro de Alejandro Sieveking.
Graba con el grupo Cuncumén el LP Folclore Chileno donde tiene dos canciones propias, Paloma Quiero Contarte y La Canción del Minero. Comienza a desempeñar la función de director en la Academia de Folclore de la Casa de la Cultura de Ñuñoa. Funciones que desempeñaría hasta 1968. En esa misma época y hasta 1970 forma parte del equipo estable de directores del Instituto de Teatro de la Universidad de Chile, Ituch y entre 1964 y 1967 es profesor de actuación en la universidad.
El trabajo de dirección teatral le lleva mucho tiempo y realiza, bien como asistente de dirección o como director, varios montajes entre ellos uno para la TV (para Canal, la TV de la Universidad de Chile) realizando una gira por Argentina, Uruguay y Paraguay con la obra Animas de Día Claro de Alejandro Sieveking. En 1963, es Asistente de Dirección de Atahualpa del Cioppo en el montaje de El Círculo de Tiza de Bertolt Brecht, para el Ituch.
Sigue componiendo música y en 1965 dirige la obra La Remolienda de Alejandro Sieveking y el montaje de La Maña de Ann Jellicoe, para el Ictus por las que recibe el premio Laurel de Oro como mejor director y el premio de La Crítica del Círculo de Periodistas a la mejor dirección por La Maña.
Cantautor
Ejerce de Director Artístico para el grupo Quilapayún entre los años 1966 y 1969 y hasta 1970 actúa como solista en La Peña de los Parra. Sigue cantando y dirigiendo obras de teatro y en 1966 graba su primer disco LP, Víctor Jara, editado por Arena.
Con casa Emi-Odeón grabaría el año siguiente los LP´s Víctor Jara y Canciones Folclóricas de América, junto a Quilapayún.
Sigue trabajando como director teatral y monta de nuevo La Remolienda recibiendo el premio de La Crítica por la dirección de “Entretenimiento a Mr. Sloane” y el Disco de Plata del Sello Emi-Odeón.
En 1969 monta la obra Antígonas de Sófocles para la Compañía de la Escuela de Teatro de la Universidad Católica. Con la canción Plegaria a un labrador gana el primer premio en el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena y viaja a Helsinki para participar en un Mitin Mundial de Jóvenes por Vietnam y graba Pongo en tus Manos Abiertas.
En 1970 participa en Berlín en la Conversación Internacional de Teatro y en Buenos Aires en el Primer Congreso de Teatro Latinoamericano. Se implica en la campaña electoral de la Unidad Popular y saca el disco Canto Libre.
Es nombrado Embajador Cultural del Gobierno de la Unidad Popular y en 1971 pone música, junto con Celso Garrido Lecca, al ballet Los Siete Estados de Patricio Bunster para el Ballet Nacional de Chile. Junto a Violeta Parra e Inti-Illimani entran en el Departamento de Comunicaciones de la Universidad Técnica del Estado. Con la casa Dicap edita el disco El derecho de vivir en paz que le vale el premio Laurel de Oro a la mejor composición del año.
Trabaja como compositor de música para continuidad en la Televisión Nacional de Chile desde 1972 hasta 1973 e investiga y recopila testimonios en Hermida de la Victoria en los cuales basaría su disco La Población. Viaja a la URSS y a Cuba y dirige el homenaje a Pablo Neruda por la obtención del Premio Nobel.
Los campesinos de Ranquil le invitan a la realización de una obra musical sobre el lugar y dentro de su compromiso social toma parte en los trabajos voluntarios para impedir la paralización del país que las fuerzas reaccionarias quieren lograr mediante la huelga de camioneros.
Ese mismo compromiso le llevará en 1973 a realizar diferentes actos, participando en la campaña electoral para las elecciones al parlamento a favor de los candidatos de la Unidad Popular y respondiendo a un llamado de Pablo Neruda participa dirigiendo y cantando en un ciclo de programas de TV contra la guerra y el fascismo. Trabaja en varios discos que no podrá grabar y realiza la grabación de Canto por Travesura
El golpe de estado del general Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende el 11 de septiembre de ese año le sorprende en la universidad. Es detenido junto con otros alumnos y profesores. Lo llevan al Estadio Chile donde permanece detenido varios días. Según algunas versiones, le torturan durante horas, golpeándole las manos hasta rompérselas con la culata de un revólver y finalmente le acribillan el día 16 de septiembre. Su viuda, Joan Jara, ha negado que le hayan arrancado las uñas y otra serie de torturas a las cuales se dice que habría sido sometido.
Fue un destacado militante del Partido Comunista de Chile, siendo miembro del comité central de las Juventudes Comunistas de Chile hasta el momento de su asesinato. Estando preso escribió su último poema y testimonio: Somos cinco mil
Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran
y hacen andar las fabricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!
La tumba de Víctor Jara en el Cementerio General en Santiago de Chile
El reconocimiento del asesinato
En 1990 la Comisión de Verdad y Reconciliación determinó que Víctor Jara fue acribillado el 16 de septiembre de 1973 en el Estadio Chile y arrojado a unos matorrales en los alrededores del Cementerio Metropolitano ubicado a orillas de la Carretera 5 Sur. Luego llevado a la morgue como NN, donde más tarde sería identificado por su esposa. Sus restos descansan en el Cementerio General de Santiago de Chile.
Como homenaje, a 30 años del Golpe Militar, en septiembre del 2003 se puso su nombre al Estadio Chile.
Tomado de la Wikipedia
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