Artista: Blind Faith, una historia del rock que tienes que conocer.
Publicado el Octubre 31st, 2005, por AlfBlind Faith puede verse como uno de los grandes éxitos a finales de los años 60, una culminación de los esfuerzos de diez años de tres músicos legendarios, o como un desastre de proporciones monumentales, y un símbolo de todo aquello que funcionaba mal en el negocio del rock al final de esa década.
Desde la perspectiva actual, Blind Faith fue probablemente las dos cosas.
(En la iTMS el disco de Blind Faith cuesta sólo 6,99 euros) ![]()
Se mire como se mire, el cuarteto recopiló una bonita colección de récords: generaron algunas grandes canciones, dos de ellas (”Sea of Joy”
, “Presence of the Lord”
) aún recordadas como clásicos más de 30 años después de componerse; vendieron cientos de miles de entradas a sus conciertos y más de un millón de discos en su época; y constituyeron una fuerza tan poderosa en la industria musical que fueron, indirectamente, responsables de ayudar a facilitar la fusión de dos de las grandes discográficas que acabaron formando Time Warner, todo ello antes incluso de que publicaran una nota musical en un disco. Y todo lo hicieron en menos de los 7 meses que estuvieron juntos.
Los inicios de Blind Faith se fechan en 1.968 con la separación de Cream. Esa banda había vendido millones de discos y alcanzó un nivel de popularidad que podía rivalizar con The Beatles o The Rolling Stones. La estructura interna de Cream era tan estresante como potente musicalmente. Sin embargo, como resultado de un auténtico antagonismo personal entre el bajista/cantante Jack Bruce y el batería Ginger Baker, que ocasionalmente les hacía olvidar el respeto que se tenían como músicos, dejaba al guitarrista Eric Clapton como mediador. Después de dos años de hacer de árbitro, todos ellos bajo la constante luz de los focos de la popularidad, con todo el mundo constantemente pendiente de cada nota que tocaban, Clapton sólo podía sentir alivio de dejar atrás ese panorama.
La primera célula de Blind Faith surgió de Clapton y Steve Winwood, cuya banda Traffic
se había separado en enero de 1969, entre constantes peleas respecto de la composición y dirección. Winwood, con 20 años, era tres años más joven que Clapton, y se había revelado como estrella del rock a los 17 como miembro de la Spencer Davis Group
, pasando tres años como cantante solista de una envidiable cadena de éxitos con una base de R&B. Sus preocupaciones eran musicales, quería trabajar con los mejores músicos y quería experimentar con el jazz, lo que le llevó a dejar Spencer Davis Group y formar Traffic, que también demostró que albergaba egos tan poderosos como los impulsos musicales del grupo. La ruptura de Enero de 1.969 fue la primera de toda una serie de rupturas temporales en la formación de la banda.
Los dos músicos se tenían mutua admiración desde hacía mucho tiempo; compartían el entusiasmo y dedicación por el blues, y se complementaban el uno al otro en el sentido de que el trabajo de Clapton estaba más orientado hacia el blues del Delta del Missisipi y sus descendientes urbanos, mientras que Winwood venía del sonido R&B y tenía la voz que hacía que todo funcionara, y a la vez ambos estaban interesados en experimentar con un grupo sin ningún tipo de presión. Incluso Clapton había pensado durante los meses de la desintegración de Cream que la integración de un cuarto miembro en los teclados podría haber estabilizado el grupo, tanto en su música como en sus dinámicas internas.
Como finalmente pudo comprobarse, nada podía salvar a Cream, pero aún así, Clapton buscó a Winwood después de la terminación del grupo, a finales de Diciembre de 1.968, y ambos descubrieron que realmente disfrutaban trabajando juntos. La idea de formar una banda tomó forma como objetivo eventual después de las largas jam sessions que ambos realizaban durante horas. En cierto momento, Clapton pensó en convertirse en trío, con ellos dos y la incorporación de un batería. La idea cristalizó rápidamente cuando Ginger Baker se sentó con ellos en Enero de 1.969. Los resultados fueron impresionantes para todos los implicados, y el batería estaba dispuesto a integrarse en el grupo que estaban planeando.
Por otro lado, Clapton se encontraba en un compromiso, ya que le había prometido a Baker que trabajarían juntos en el siguiente proyecto, pero no tenía en mente volver a juntarse con él nueve semanas después del último concierto de Cream, con toda la expectación que semejante formación podría despertar en el exterior. Aparte del resentimiento de Clapton al verse atrapado entre Baker y Bruce, Clapton se había sentido encorsetado en Cream, obligado por las demandas de los fans y, por extensión, de la compañía discográfica, de escribir, interpretar y cantar rock con raíces blues de una determinada manera, y también se sintió atrapado en lo experimentos que hacía la banda fuera del blues.
Winwood, que no consiguió apreciar los peligros que el guitarrista veía o la seria resistencia que Clapton oponía, finalmente le persuadió, básicamente argumentando que Ginger Baker sólo les fortalecía musicalmente, y que seria extremadamente complejo encontrar alguien equiparable a él.
Comenzaron a trabajar en canciones a primeros de 1.969, y en Febrero y Marzo el trío estaba en los estudios Morgan de Londres, preparando los inicios de las principales canciones de un disco, que comenzó a tomar densidad real en forma de canciones en los estudios Olympic en Abril y Mayo bajo la dirección del productor Jimmy Miller.
La comunidad musical ya estaba al tanto de la unión, a pesar de las declaraciones de Clapton sobre que se trataba de un disco en solitario en el que Winwood tocaría. La prensa del rock no se lo creyó, sabiendo que Baker también estaba implicado, y en ese momento se movilizaron promotores y discográficas, empujando a todos hacia un disco y una gira.
Lo que es más, estaban ofreciendo más dinero que nunca, por lo que parecía, desde el punto de vista de negocio, una buena razón. Comenzando con el disco Disraeli Gears
en 1.967, y continuando con Wheels of Fire
a finales de 1.968, Cream había sido una máquina de hacer dinero para la discográfica, editoriales y promotores de conciertos. Su ruptura fue una bomba para el negocio de la música que veía morir uno de sus principales motores; fue duro para sus sellos discográficos (Atlantic en América y Polydor en Europa), o los promotores listos para contratar sus giras, intentar imaginar qué podría sustituir a Cream en los libros de contabilidad (aunque es cierto que Atlantic tenía en aquellos momentos otra gran banda de blues-rock, en la forma de una nueva banda llamada Led Zeppelin, pero a primeros de 1.969 nadie tenía un atisbo de lo grandes que llegaría a ser el cuarteto).
Por lo tanto, la idea, viniendo sólo tres meses después, de Clapton reuniéndose con Baker e interpretando con Winwood, por sí mismo una institución en Inglaterra, fue como una resurrección. Y dando un nuevo mordisco a la manzana, los sellos discográficos estaban salivando mientras abrían sus chequeras para ofrecer grandes avances, y todo promotor de conciertos que pudo intentó meterse apostando por el dinero que iba a hacer, ofreciendo grandes sumas por la oportunidad de sacar beneficio de una gira de semejante banda.
Todo junto resultó irresistible. En Mayo, la versión final de la banda salió a la luz con la adición de Rick Grech, un músico con talento pero que no era una estrella, en el bajo. Miembro de la banda Family (a quienes abandonó en mitad de su gira por EE.UU.), Grech ocupó el puesto de bajo en el nuevo grupo que se preparaba para salir de gira. En esos momentos, el grupo se llamaba Blind Faith (Fé ciega), una evidente referencia a cómo Clapton veía el grupo. Tal vez hubieran debido tomarse sus dudas más en serio si alguien se hubiera parado a pensar que el grupo no había tenido tiempo de preparar otro material diferente que no fuera el que iba en el disco (al menos, no otros materiales que no estuvieran asociados a otras bandas).
Se contrataron giras, primero por el norte de Europa y después América, con millones de dólares prometidos para éstos últimos, se firmaron contratos y se pagaron los avances. La banda hizo su debut en un concierto en Hyde Park de Londres el 7 de Junio de 1.969, delante de 100.000 fans que habían estado semanas esperando lo que la prensa llamaba un “Super Cream” y su gira como si fuera la segunda venida.
Desde ese primer concierto, se plantearon problemas entre la adulación que despertaba la banda y las críticas de Clapton a la calidad del trabajo del grupo. Perfeccionista por naturaleza, abandonó el escenario de Hyde Park impresionado por la pobreza de calidad del concierto que habían ofrecido, mientras 10.000 personas rugían entusiasmadas por ese mismo concierto. Clapton podía ver el mismo patrón que convirtió su estancia en Cream en un infierno como experiencia musical re-emerger con Blind Faith; los fans podían gritar todo lo que quisieran, pero él debía preocuparse por su ética musical y preocuparse, ya que era un espectáculo realmente pobre.
Sin embargo, la gira ya estaba contratada y había más cosas implicadas aparte de la sensibilidad musical de Eric Clapton. Y, en cierto sentido, puede que los promotores supieran más que Clapton: resultó que todo lo que tenía que hacer el grupo era aparecer en el escenario y todo el mundo quedaba satisfecho.
Ajeno a Clapton, mientras él meditaba sobre las consecuencias de salir de gira con una banda sin preparación ni ensayos -y le hubieran dado mareos si se hubiera enterado- en el otro lado del Atlántico, la fama que rodeaba Blind Faith ya había afectado una parte mucho mayor del negocio musical de lo que cualquier otro aspecto de la gira pendiente del grupo podría haber hecho.
A primeros de 1.969, Warner-Seven Arts, anteriormente conocida como la Corporación Kinney (una empresa que hizo millones con el negocio de los aparcamientos) estaba en el proceso de comprar sellos discográficos. Bajo la tutela de su presidente, Steve Ross, ya habían comprado los estudios Warner Bros., que incluían Warner-Reprise Records, y habían acordado comprar Atlantic Records a finales de 1.968.
Ross sabía, sin embargo, que Atlantic merecía la pena comprarse sólo si su presidente, fundador y director, Ahmet Ertegun, seguía en la empresa. Pero Ertegun, un auténtico entusiasta de la música así como un tremendo hombre de negocios, no estaba convencido de que quisiera trabajar para otra empresa. Había fundado Atlantic con su hermano y un socio y le gustaba ser su propio jefe y tomar decisiones sobre lo que parecía buena música, en vez de tener que contárselo a otro.
Ross vio que su inversión peligraba y programó una reunión con Ertegun para intentar convencer al hombre de que se quedara. El problema para Ross es que Atlantic era prácticamente una extensión de Ertegun, y éste era tanto un artista como un hombre de negocios, lo que formaba parte del secreto de su éxito en mantener unido a un equipo de producción creativa y de ingenieros de la talla de Jerry Wexler y Tom Dowd, por no mencionar la estabilidad de los artistas con los que trabajaban.
Unos días antes de la reunión, estaba en casa cuando su hijo adolescente entró con un amigo, que había oído que Ross estaba a punto de comprar Atlantic Records. El amigo comenzó a contarle a Ross sus impresiones sobre Atlantic Records, y sobre la ruptura de Cream; ensalzó la unión de Clapton y Winwood y Baker y las ideas que flotaban en la prensa sobre la gira y disco Blind Faith, este último prevista su publicación por Atlantic, y cómo todo aficionado al rock en América estaba deseando poner sus manos sobre el disco y pagar por ir a verlos.
Ross, que tenía una edad que le hacía seguidor de Vaughn Monroe o Patti Page, no tenía ni la más remota idea de qué estaba hablando el joven o quiénes eran Blind Faith, Cream o Clapton. Tal y como él lo contaba más tarde, sin embargo, cuando se encontró con Ertegun, el asunto de Blind Faith salió en la conversación, ya que Ertegun estaba intentando explicar en qué cosas andaba Atlantic metida en esos momentos. Ross vio el cielo abierto y se lanzó a muerte, intentando desesperadamente recordar todo lo que el amigo de su hijo le había contado sobre Cream, Clapton, Baker y Winwood, aún a pesar de que no tenía ni idea del tipo de música de la que estaban hablando. Ertegun, que estaba impresionado con el intento de Ross para comunicarse con él sobre música, aceptó quedarse con la nueva directiva de Atlantic, que prosperó en los 70 y 80 bajo su dirección aún más de lo que lo había hecho en los 50 y 60. Aquello marcó lo que sería el principio de Warner-Electra-Atlantic y, más recientemente, Warner-Emi Records.
El breve tour de Blind Faith por el norte de Europa en Junio de 1.969 fue bien. Se trataba de eventos sin demasiada publicidad en pequeños clubs, ante audiencias que iban allí a realmente escuchar la música. El norte de Europa tenía (y tiene) una gran tradición en ofrecer este tipo de audiencia, que permitía a hombres de blues de una talla inferior a la de Clapton y compañeros ganarse la vida decentemente tocando en esa parte del mundo.
De allí, sin embargo, pasaron a los Estados Unidos, debutando en el Madison Square Garden el 12 de Julio delante de más de 20.000 personas. Se montó un gran alboroto cuando los fans invadieron el escenario y la policía los desalojó; en la media hora de refriega, el batería Ginger Baker recibió un golpe en la cabeza por parte de un policía que pensó que era uno de los invasores, y el piano de Winwood fue destrozado. El entorno y ese tipo de pasión colocó a los miembros de la banda en una situación ridícula: en realidad no sonaban tan bien y ellos lo sabían. La naturaleza de los sistemas de sonido de 1.969 disimulaba cualquier cosa que pudieran hacer en sus actuaciones y no habían ensayado suficiente; aún así, las audiencias gritaban, demandaban más música y alborotaban en sus espectáculos.
Fue así durante toda la gira, siete semanas por todos los Estados Unidos y Canadá terminando en Hawaii, marcadas por unos enfrentamientos especialmente virulentos entre fans y policía en Los Ángeles. Incluso mientras estaban de gira por el país, la banda recibía preguntas sobre por qué Eric Clapton parecía marginarse a un lado del escenario, dejando todo el protagonismo a Steve Winwood, que era mucho menos conocido en América en aquella época. El repertorio de la banda también parecía poco denso, el nuevo material, incluso contando el inevitable solo de batería de Ginger Baker en “Do what you like”
, apenas llegaba a una hora de duración.
La forma en que se había presentado la banda, las peticiones de interpretación de éxitos anteriores de cada uno de los miembros de la banda, especialmente el trabajo de Clapton y Baker en Cream, eran inevitables y el grupo las satisfacía.
Clapton se encontró atrapado en una situación “mega Cream” -nunca hubo escándalos en las actuaciones del trío- y parecía que preferiría estar en cualquier otro lado. Para él, debería parecer que le había vendido el alma al diablo; no había descanso en la gira, sólo aguantar y confiar en que cuando se disipase el humo los beneficios pudieran compensar todos los sufrimientos. Cuando la música que tocaban debería haber sido el centro, sólo era un trabajo y una obligación.
Finalmente encontró un descanso en la música durante la gira, pero no con Blind Faith. Uno de los teloneros era una banda de rock country y blues llamada Delaney & Bonnie, que tenían un acercamiento desinhibido a la interpretación y un sorprendente sonido auténtico. Clapton comenzó a pasar más tiempo con ellos que con los miembros de Blind Faith, escuchando lo que hacían y disfrutándolo, y comparando notas sobre el blues con Delaney Bramlett.
La gira de Blind Faith terminó el 24 de agosto de 1.969. En esa época, el disco del mismo título, que se vio involucrado en una controversia por su portada, con una preadolescente desnuda, y que en Estados Unidos se sustituyó por una foto del grupo, llevaba vendiéndose casi un mes, y ya había vendido más de medio millón de copias sólo en América, alcanzando el número uno en Inglaterra y EE.UU. (En la iTMS el disco de Blind Faith cuesta sólo 6,99 euros)
El dinero entraba a espuertas para todos los implicados, incluso aunque se dieran cuenta de uno de los principales fallos en la concepción del grupo. Había muy buena música en Blind Faith, pero no había mucha. Apenas cuarenta minutos, lo que apenas daba cuerpo a una banda que quería ser mundial. Era un buen disco, pero esas seis canciones no constituían un repertorio, ni mucho menos definían un sonido.
En una secuencia lógica de eventos, el grupo hubiera dedicado semanas a los ensayos, hubiera dado pequeños conciertos en Inglaterra o Europa del norte, perfeccionando su sonido y preparando nuevo material. Hubieran tenido tiempo de constituirse como grupo, con el disco de lanzamiento en medio y preparando una segunda entrega, teniéndola grabada y lista para presentarla cuando comenzaran las citas internacionales, en las que hubieran podido presentar una docena de canciones que pudieran mostrar como propias.
En vez de eso, la lógica se esfumó y todo se desmoronó como una cadena de fichas de dominó: Baker se une al grupo, lo que excita a la prensa sobre una re-constitución de Cream, lo que aumenta la presión sobre una gira inmediata y un más inmediato disco. Al final, Blind Faith fue como un niño destetado demasiado pronto y obligado a sobrevivir por su cuenta.
El grupo volvió a Inglaterra con rumores alternos de una gira por el Reino Unido o la separación. En Octubre, lo que era ya una decisión para los miembros se hizo oficial: no habría segundo disco de Blind Faith, ni de estudio ni en directo (aunque un par de canciones aparecieron en la retrospectiva de Steve Winwood “The Finer Things”, lanzada en 1.995) ni saldría una película con lo que filmaron del concierto de Hyde Park.
Blind Faith demostró ser demasiado poco y demasiado excesivo a la vez. La banda dejó a sus miembros en estado de shock, sobre todo a Clapton, pero hasta él había sacado montones de dinero de ello (y más que estaba entrando, pues se revitalizaron las ventas de los viejos discos de Cream). Clapton se retiró a la seguridad de Delaney & Bonnie, donde ha tocado algunos de los mejores blues de su carrera; sin estar en una posición de líder, o con la exigencia de colocarse bajo los focos a cada paso, consiguió hacer realidad su sueño de anonimato con la gira del grupo desde Diciembre de 1.969 hasta primeros de 1.970, en el curso de la cual también conoció a Carl Radle, Jim Gordon y Bobby Whitlock, que finalmente le darían el tipo de interpretación anónima y segura para su trabajo que él hubiera deseado que fuera Blind Faith, con Derek & the Dominoes, que hacían exactamente lo que él pensaba que Blind Faith iba a hacer: tocar en pequeños clubs tranquilamente y desarrollar su música fuera de los focos.
Ginger Baker, sin embargo, encontró que la experiencia de Blind Faith fue una especie de bendición ambigua. Había habido pocos descubrimientos en el apartado de la música, pero el dinero había sido significativo, y había demostrado que las audiencias estaban dispuestas a pagar por una recreación de Cream. Adicionalmente, le gustaba trabajar con Winwood y Grech, y decidió intentar mantenerlos juntos. Esto llevó a la formación, a finales de Noviembre de 1.969, de Ginger Baker’s Air Force, una gran banda que mezclaba en su sonido rock, jazz, R&B, folk, música africana y blues.
Winwood y Grech sólo estuvieron en el grupo el tiempo suficiente como para participar en un par de conciertos de la banda en Enero de 1.970. Se daba por hecho que, bajo las órdenes de Chris Blackwell, la cabeza de Island Records (con quien había firmado Winwood), que éste estaba preparando un disco en solitario y que se llevaba a Rick Grech, a lo que se convertiría en el disco de reunión de Traffic “John Barleycorn Must Die” (no disponible -de momento- en la iTMS, te dejamos aquí la canción que da nombre al disco
).
Mientras tanto, la fama de Blind Faith aumentaba con el único disco del grupo, convirtiéndose en uno de los favoritos del catálogo tanto de Clapton, como de Winwood, como de Baker. Clapton y Winwood con el tiempo reconocieron que les gustaba el disco. Con todos sus méritos musicales, que eran considerables, la corta vida de Blind Faith convirtió a la banda virtualmente en un símbolo del final de los años 60 y de lo que fueron esos años: demasiado de todo y demasiado rápido, dentro de un entorno sobresaturado de cultura, de esfuerzo físico y de negocio donde, incluso para los prodigiosos talentos y personalidades implicadas, daba resultado quemarse a toda velocidad.
Fuente: All Music Guide, iTMS.




