Álbum: Ibiza Chill Album
Publicado el Julio 26th, 2007, por AlfAyer dejamos la situación en que, gracias a Danza Electrika, recopilación de los alemanes Kaiser Souza, habías conseguido que la primera parte de tu fiesta veraniega, ya sabes esa en la que acaba de llegar todo el mundo (menos el plasta de siempre, al que además no querías invitar porque siempre va por libre), cada uno elige con quién se va a relacionar, los/las que piensan que en las fiestas se baila hacen un amago de ponerse en el centro y empiezan a moverse tímidamente (hasta que ven que nadie se rie ni les miran bailar y se dan cuenta de que la música está como “relleno sonoro” y que no tienes la más mínima intención de hacer que bajen/suban los vecinos no a que pares la música, sino que dejen de sonar los tacones -que además te están machacando el parqué). También mientras el house ameniza la velada, cada uno ha hecho la excursión a la mesa de bebidas y la nevera y ya están servidos y saben donde aprovisionarse.
Así que llegados a este punto ya puedes cambiar de música porque el house entorpece más que ayuda al desarrollo de la party y ya tenemos una edad y tampoco estamos para presumir de lo que somos, que ya estamos de vuelta de muchas idas. Como en todas las fiestas, te encontrarás con los siguientes modelos de conducta (aquí los singularizo, pero te puedes encontrar con varios representantes de cada categoría. La relación de equilibrio entre unos y otros hará que la fiesta triunfe, fracase o simplemente se olvide. Todo depende de ti a la hora de invitar, así que no te lo tomes a la ligera):
- Las parejitas. Autistas, llegan juntos, se pasan el rato juntos, sólo hablan entre ellos y se van cuando deciden que ya han estado suficiente. No conocen a nadie más, son amigos del anfitrión y no, tampoco les interesa conocer a nadie más. Ellos se bastan y se sobran… hasta que uno de los dos sobre -entonces se acordarán de todas esas fiestas en las que no hablaban con nadie y se preguntarán por qué no tienen amigos. Pero tienes que contar con ellos como bultos que ocuparán espacio, uno de ellos irá intermitente a la zona de bebidas mientras que el otro se queda mirando al vacío para que su mirada no se cruce con la de otro y piense que quiere hablar con él/ella. ¡Qué embarazoso sería que la pareja pensara que ha dado pie a que otro se acerque! Lo mejor es el suelo los zapatos el cielo las paredes el cuadro/estampa/poster que solo está para tapar la pared y que no haya tanto eco… y miradas suplicantes al que se encargó de las bebidas para que vuelva pronto y no deje tanto tiempo sus flancos desguarnecidos.
- Los amigos/las amigas. Van llegando poco a poco y se encargan de que todos los presentes (y la mayoría de los vecinos) se enteren de que se conocen y que están encantados de volver a verse. Al principio también se arremolinan (en el centro para que se les vea bien y todos perciban lo protegidos que se sienten cuando están con la manada) pero al poco tiempo -y con las excusas más típicas y tópicas (del estilo vamos al baño, acompáñame a por bebida, voy a buscar fuego) se van escindiendo a medida que toman consciencia de los insoportable que es aquel, lo petarda que es la otra, lo cansina que la de más allá o lo aburrido que es el de siempre. Así que en poco tiempo lo que parecía una bandada de pájaros cohesionada se va desmenuzando en grupos más pequeños de los afines.
- El colgado. Arrinconado del grupo anterior o directamente porque sólo te conoce a ti y al fin y al cabo es a la única fiesta a la que le han invitado, y no pierde la esperanza, llega lleno de ilusión por conocer gente nueva y ¡quién sabe! tal vez saque algo. Pobre iluso -casi siempre. Llega con fuerza y con empuje, y se va presentando a todo el mundo (puede que incluso haya llevado una botella de vino porque no tiene experiencia en esto de las fiestas y piensa que siempre es mejor pasarse que no llegar y que no hay nada peor que ser el único que no ha llevado nada al anfitrión). Intentará durante buena parte de la fiesta entablar conversación con los presentes, que le ignorarán en cuanto llegue alguien conocido y acabará inspeccionando con todo detalle y fervor la colección de CDs, los libros de la estantería, los DVDs,… todo lo que le permita permanecer (aparentar que está) ocupado y que le impida preguntarse qué hace realmente allí y por qué no se va. Es triste, pero siempre hay alguno así. Además, el sufrimiento que llevan encima les hace ser los más agradables y agradecidos si alguien de verdad les habla. Pero la mayor parte de las veces vagarán como fantasmas entre la gente, intentando empatizar a distancia y -siempre- tardando demasiado en irse.
- Los frikis. Ya sé que es raro, pero hoy en día no se puede pensar en una reunión sin que aparezcan dos (o tres) que parecen disfrutar más hablando de algo relacionado con la informática que de beber y reir. Y las charlas sobre informática pueden ir desde las descargas de P2P y ver quién farda más, hasta de virus, configuraciones de ordenadores, la última movida de Apple, Palm, Microsoft, Telefonica,… la lista es interminable. El mayor agravante sucede cuando alguno o varios de estos forman parte, además, de algunos de los otros grupos (por supuesto, el colgado estará encantado de estar aquí, aunque no sepa ni participe, ya que está en calidad de público y eso lo sabe hacer perfectamente). Si este grupo se desmanda, son unos auténticos asesinos de fiestas. Si para colmo alguno se ha llevado la última monada de moda (que aliteración más divertida) y consigue despertar el interés del resto de los grupos (bien por la fama del cacharro bien por las cosas que hace), te puedes despedir. La fiesta se ha acabado. Cuando el interés por el chisme desaparezca -y lo hará más rápido que despacio, pero a ritmos diferentes, todo el mundo habrá perdido el hilo, las conversaciones estarán rotas y los grupos deshechos. Es como volver al partido después del descanso… o para la prórroga. Es como empezar de cero -o casi.
No sé si quedan más casuísticas, o todo el mundo entrará en un grupo o en otro. Pero me falta por contarte el más importante:
- El anfitrión. Está claro que puede ser uno o varios (con tu pareja, tu grupo de amigos, etc.) pero tu tarea no es sólo poner música (aunque si te empeñas, sólo con la música, por ejemplo, si te empeñas en escuchar completo un concierto del Banco del Mutuo Socorsso que hablábamos el otro día- tú solito puedes cargarte la fiesta. No sólo música. Tienes que vigilar la evolución de los grupos de la fiesta, especialmente el de los frikis y estar presto a disolverlo. Tienes que presentar al colgado y pensar qué puede tener en común con los otros, tienes -por supuesto- que asegurarte de que la cerveza siempre esté en abundante cantidad y bien fria (sí, no está demás que te pases por la gasolinera y compres hielo para tenerlo en la bañera/ducha por si las moscas y las urgencias) si no, no me invites. Si pones una botella de vino tinto y unas copas demostrarás que ya has superado la adolescencia y empiezas a entender de relaciones estables (si no lo entiendes, da igual, sigue con la cerveza, ya madurarás). Y no, los combinados de alcohol no son como el agua mineral. Si alguien llega a la fiesta y lo primero que pide es un “cubata” o whisky con lo que sea, no le dejes. Si empieza así, seguro que a las tres horas lleva una melopea encima que no se tiene en pié. Tu trabajo como anfitrión no es facilitar su borrachera y que ponga pesadísimo y se tenga que sentar y le de el muermo o pero aún se encierre en el baño (ni hablemos de que se vaya con ella puesta a conducir por ahí -por mucho que controle). Las bebidas fuertes hay que tomarlas al final y con moderación, porque se beben despacio, mientras se habla discute rie o lo que se tercie (depende de la cantidad de reservados que hayas dispuesto). En fin, que tu papel no es sumarte a uno de los grupos de más arriba y dejar que todo siga su curso. Tienes que estar en todos y en ninguno. Y si puedes estar tranquilamente hablando es bien porque alguien (tu pareja, un amigo, etc.) está haciendo tu trabajo o bien porque la fiesta se ha quedado descabezada.
Está claro que no pensaba convertir esto en una guía de cómo creo yo que son las fiestas y cómo hay que darlas. Sólo quería hablar de la música que podrías poner cuando se le acabe la cuerda al house (no, no ése de la tele, el otro, el que algunos incluso bailan) electrónico de ayer. Yo te recomiendo -si no vas a entrar en las fiestas revival poniendo éxitos de los 80/90/00- que pases directamente al chill out, esa música electrónica normalmente tranquila que se supone que hace un papel altamente diplomático: ni se mete en las conversaciones ni te deja vacío en las pausas de la conversación -vamos, cuando se te acaba la charla. Sirve perfectamente de excusa para mover un pié, o ligeramente la cabeza haciendo como que la estás escuchando. Otros podrían decir que el hermano bastardo de la música ambiente (Tischmusik) o el primo refinado. El caso es que se ha hecho un hueco y ha encontrado su momento.
Y si quieres, igual que te recomendaba ayer, poner un disco y olvidarte, lo que necesitas es una recopilación. Una que tenga música variada y (preferentemente) desconocida para que nadie de repente organice un revuelo diciendo que esa es la música de no se dónde o de no se qué, y obligue a todo el mundo a ponerse a pensar si es o no es (que de todo hay en la viña del señor). Sobre todo porque probablemente tú no vas a tener ni idea de lo que están hablando, ni quién es el grupo ni cómo se llama el disco. Así que evita el riesgo y limítate a poner buena música. Podría recomendarte directamente “>alguna recopilación del Buddah Bar, pero en mi opinión son muy irregulares (salvo los primeros volúmenes -cuando no eran una “factoría”), tanto en cuanto a selección como a niveles sonoros. Puedes encontrarte que una canción se mete descaradamente por encima de todas las conversaciones.Así esta vez me voy a ir a algo más tranquilo, ecléctico y que lleva el sello de “siempre funciona”: Ibiza Chill Lounge.
También puedes decantarte por las melodía igualmente encantadoras de Chill Out Ibiza (The Balearic Edition). Mismo precio, mismo número de canciones, aunque todas aparecen compuestas por Cafe Lounge, lo cual siempre me hace desconfiar. A pesar de todo, en iTunes tiene dos revisiones bastante favorables y está realizado con buen gusto. O sea que es igualmente recomendable.
Chill Out Ibiza (The Balearic Edition)
9,99 €. 14 canciones. Comprar: ![]()
Y ya por dejar a la pobre Ibiza rematada, aún otra recopilación de música chill out - lounge que puede amenizar tus after hours.
Balearic Chill Out Series: Ibiza Bar Lounge Vol 1
9,99 €. 14 canciones. Comprar: ![]()
Y para terminar, una recopilación de remezclas de una canción llamada Cafe del Mar (de Energy 52). Ni idea de si tiene algo que ver con la marca ibicenca, o es simplemente alguien al rebufo. Pero tienes 13 versiones nada menos, variaciones de distinto ritmos (unas bailables, otras relax) sobre el mismo tema que si las pones todas seguidas la cosa se puede hacer un poco cansada, pero que si pones el iPod (o el ordenador con Airport Express e iTunes) en Random/Shuffle, siempre pueden llenar un hueco. Además, en total, es alrededor de hora y media de música. Tela marinera. Del mar del café.
3,96 €. 13 canciones. Comprar:
De verdad que si con todo esto la música de la fiesta no triunfa, háztelo mirar. Ah, y perdona por el rollo que te he metido sobre las fiestas…



