Álbum: Bohemios, zarzuela de Amadeo Vives

oct 10th, 2005 | By | Category: Clásica, Ofertas

Henri Murger escribió una novela que llamó “Escenas de la vida de Bohemia” y su trama va a ser fuente de inspiración a obras inmortales de la música. Pensemos que Puccini y Leoncavallo crearán sus inmortales óperas basándose en el relato de Murger. Lo mismo hará nuestro invitado de hoy, Amadeo Vives, uno de los grandes compositores de zarzuelas de todos los tiempos.

Sobre Bohemios

Para elaborar el libreto, Vives trabajó con Guillermo Perrin y Miguel Palacios, estrenado la obra en el Treatro de la Zarzuela el 24 de marzo de 1904. No era fácil estrenar ese día, porque la anterior obra había cerrado con el escándalo. Efectivamente, una zarzuela titulada La obra de la Temporada, de Silesio Delgado y Joaquín Valverde, hijo, había terminado en medio de una feroz pateadura del piso, y de los cinco cuadros sólo un par alcanzó a presentarse en medio de las rechiflas del público. Al terminar la primera escena, el público se mantenía frío, expectante, y gran parte de él bostezaba. Pero en el segundo cuadro todo cambió. El coro de los bohemios generó delirio, y Vives debió salir tres veces al escenario.

Cuando Bohemios cumplió sus primeros veinticinco años ya se había representado dieciocho mil veces. El 26 de febrero de 1.920 se convirtió en ópera en el escenario del Teatro Real. En 1.965. Bohemios sufrió una transformación para convertirse en una zarzuela en un solo acto, dividida en tres cuadros, por lo que siempre se la ha considerado como una zarzuela corta. La acción se desarrolla en una buhardilla de París, al fondo una gran ventana permite ver los tejados.

Es de noche y está nevando. A la izquierda una puerta conecta con el descansillo de una escalera, al fondo del cual se ve otra puerta. A la izquierda se ve una estufa apagada y un abrigo colgado de una puerta. A la derecha otra puerta, y cerca de ella un clave con un taburete, más allá un sillón y varias sillas. Sobre un velador reposan un montón de libros y papeles. Todo está en desorden.

Terminado el preludio se levantan las cortinas, y aparece Roberto, sentado frente al clavecín en actitud de tocar. Roberto Randel es un músico que está preparando una ópera basada en el texto de su amigo Víctor, pero sin esperanza alguna de ser estrenada alguna vez. Además, está molesto con su vecina Cossette, ya que cada vez que él compone una línea, ella la repite, lo que bloquea su inspiración. El hambre afecta a Víctor y Roberto cuando ingresa Marcelo, el padre de Cossette, quien les pide un abrigo prestado para ir a un concierto de prueba para su hija en el Salón de la ópera cómica. Si la muchacha lograba triunfar, su carrera sería un hecho y la familia podría comer. Víctor y Roberto deciden ir a un restaurante para conseguir comida a crédito. Entra Pelagia, la portera, para intentar ordenar un poco la buhardilla, cuando entra Cossette. Ve la partitura sobre el clavecín de Roberto, y se la lleva para su prueba en la ópera. Entra Girard, un vecino que anda ofreciendo protección a todo el mundo. Cuando todos se van, Cossette deja una entrada para que Roberto asista a su recital.

El segundo cuadro se abre en medio de una plaza en el barrio latino de París. Al fondo el restaurante “la bola de oro”. Mientras está nevando sobre la calle, pasan parejas, entre ellas unas amigas que han invitado a Roberto a una cena. Roberto, que ha aceptado ir a la cena, regresa satisfecho hasta la plaza. En medio de varias situaciones que mueven a confusión y a comedia de equivocaciones, ingresan a la plaza Roberto, y por el otro lado Cossette. No se conocen y Roberto se enamora perdidamente de la bella Cossette. Entran unas amigas que se unen a Roberto y Cossette se pone celosa. Se va Roberto y Cossette sale con su padre. Mientras tanto, Víctor, que no ha conseguido comer ni un solo pan, simula un suicidio en la plaza. Pasa un caballero, lo mira y sigue de largo. Lo intenta de nuevo pero esta vez es Girard quien lo encuentra, por supuesto que le promete protección y lo invita a la fiesta que se va a dar en la Ópera cómica.

En el Salón de Artistas de la Ópera cómica se ofrece una fiesta suntuosa. Girard entra asegurándole a Víctor que su buen libreto debería ir con música de algún compositor famoso, como Auber, por ejemplo, en lugar de la música de Roberto. Víctor va a saludar al célebre Auber, mientras Girard se encuentra con Marcelo, Cossette y Roberto. Girard, petulantemente, le ofrece protección a la hermosa cantante, y apenas éstos se van, le plantea a Roberto que busque un mejor libretista en vez de quedarse con el trabajo de Víctor. Y le propone contactarlo con el gran Scribe, a quien asegura conocer. Roberto parte, entusiasmado, donde Scribe, siendo rechazado por éste. Furioso va en busca de Girard, pero primero se encuentra con Víctor. Ambos se sinceran y descubren las patrañas de Girard.

Es tal el enredo armado por Girard, que cuando se enfrenta a Víctor y Roberto, los presenta y les aconseja trabajar juntos en la nueva ópera. Pero ya nadie le cree, y es más, se compromete a conseguir el estreno de la ópera tan pronto esté terminada. La obra está por terminar. Todos escuchan atentamente el recital. Girard insiste en ser su protector, Marcelo se sienta al clave para acompañar a su hija en la presentación, pero ella le pide a Roberto que interprete el tema.

Ambos cantan a dúo el aria de Luzbel, la ópera escrita por Roberto. La presentación es un éxito, y aseguran así el estreno de la ópera, abriéndose un gran futuro para los tres artistas.

Para los críticos, esta gran zarzuela de Vives es tan buena como la Bohéme de Puccini, pero con un final feliz.

Sobre Amadeo Vives
Amadeo Vives había nacido en Collbató, Barcelona, el 18 de noviembre de 1871, en el mismo tiempo en que Federico Errázuriz Zañartu asumía en Chile la Presidencia de la República. Apasionado de la música, el pequeño catalán estudia armonía y composición, y a los 14 años se da el lujo de componer sus primeras sonatas. Se traslada a Madrid, donde es director de banda en un asilo, regresando como maestro de capilla de las religiosas de Loreto en Barcelona.

De espíritu lírico, compone su primera ópera a los 24 años, pero será en el terreno de la zarzuela donde su fama se extenderá universalmente. Se traslada a Madrid, donde la zarzuela comienza a dominar los escenarios, y estrena La Primera del Barrio, con gran éxito. Poco después reitera el triunfo con Don Lucas del Cigarral y La Balada de la Luz. Pero su gran zarzuela es, sin dudas, Los Bohemios, basada en la novela de Murger.

Tomado de Beethovenfm y completado con partes de La zarzuela 20

Tienes esta magnífica zarzuela, bien interpretada por Coros Cantores de Madrid, Eduardo Fuentes, Francisco Ortiz, Orquesta Filarmonia de España, Pura Maria Martinez y Rafael Frühbeck de Burgos < Bohemios, bien interpretada por Ataulfo Argenta, Cantores Líricos de Madrid, Gran Orquesta Sinfonica, Manuel Ausensi y Toñy Rosado Bohemios, ambas a un precio irresistible: 5,94 euros.

Sobre la zarzuela
El género de la zarzuela -obra con partes habladas y partes cantadas- comparte su época de más gloria con la ópera, el teatro en prosa y en verso en el siglo XIX y posteriormente con el cinematógrafo en el XX. Gracias a los recintos que pronto se crean para este popular espectáculo: Teatro de La Zarzuela (1856) y Teatro Apolo (1873-1929), ambos en Madrid, a las importantes compañías líricas y a sus numerosas giras por España y América, la zarzuela se difunde por todos los países de habla hispana, llegando a millones de espectadores que la acogen con entusiasmo. Para unos fue la recreación de los distintos tipos de la sociedad, para otros el recuerdo lejano de la tierra abandonada por la aventura americana o el obsequio de la « Madre Patria» a las tierras de Ultramar.

La zarzuela tiene dos manifestaciones importantes: el género breve o chico, obras con personajes populares de Madrid en un solo acto, propio del «teatro por horas», y el grande o gran zarzuela, obras en varios actos próximas a la ópera grande. Pero en este género lírico también se distinguen las obras por el argumento; están las de tema madrileño, con su lenguaje castizo, son las más típicas (La verbena de la Paloma, Agua, azucarillos y aguardiente y La Revoltosa) que también incluye obras extensas (Doña Francisquita y La Chulapona); las regionales son las más costumbrista o folklóricas (La del soto del Parral, La rosa del azafrán y La patria chica) y las de opereta más de ámbito europeo (La Generala, La canción del olvido y Bohemios).

La zarzuela como todo género evoluciona y cambia según los gustos de sus espectadores; en el siglo pasado disfrutan de gran aceptación obras como Jugar con fuego de 1851 o El dúo de La Africana de 1893, mientras que en el presente el público se entusiasma con otras más cercanas al vaudeville como La gatita blanca de 1907 o La corte de Faraón de 1910.

Extraído de la web del Teatro de La Zarzuela

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