Álbum: A song for you, de Carpenters
feb 2nd, 2007 | By Alf | Category: 70's, Ofertas, PopEs difícil escribir sobre un disco de un grupo que ha sonado, suena y sonará hasta la saciedad siempre con las mismas canciones, para decir que merece la pena ir más allá. Que como artistas consiguieron composiciones e interpretaciones mucho más allá de las buenas intenciones, los arreglos armónicos y la imagen de niños bien.
¿Se puede decir algo que no se haya dicho ya de Carpenters? Y porque no se pueda decir nada nuevo de ellos, ¿es justo relegarles a las recopilaciones de cuarentones nostálgicos como si todo su mundo fuera (They Long To Be) Close to you? Pues no. No es justo. Y yo levanto este blog en defensa de la calidad musical de Carpenters y de su legado musical.
Porque tienen discos buenísimos, como A Song For You, que hoy os recomendamos.
A song for you, de Carpenters
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Sobre el disco A song for you
El mejor disco del dúo, publicado en 1972, y el sitio por donde empezar más allá de sus recopilaciones. Hasta el lanzamiento de A Song for You, el éxito de Carpenters tenía la apariencia de algo impresionante pero capaz de pincharse en cualquier momento, construido sobre talentos prodigiosos, algunas canciones pop bellamente realizadas y una elección de singles muy afortunada -sus álbumes Close to You y Carpenters, aunque fueron superventas, ambos parecías haberse metido con calzador.
Y después llegó A Song for You, un concepto de disco unido sin que se notaran las costuras, escrito y grabado durante un periodo frenético de conciertos, y que sumaba a adorables ideas musicales unas interpretaciones aún más adorables, empaquetados con excelente humor y suficientes éxitos por él mismo como para establecer la carrera de cualquier artista por si solo. La versión del duo de la entonces nueva canción de Carole King “It’s going to take some time” no sólo fue un exitazo sino que les ayudó a ser admitidos en el departamento “de lo que mola”, siendo Carole King la personalidad más atractiva que había en ese momento. Una canción “Top of the World” que Richard Carpenter había visualizado como una sencilla canción del disco, se convirtió en un inesperado éxito y una de las canciones más populares de la década.
Y donde el disco Close To You había incluido algunas preciosas canciones (“Crescent Noon” “Maybe It’s You”), A Song for You estaba repleta de obras maestras, como “Crustal Lullaby” y “Road Ode”; la canción “Piano Picker” de Richard Carpenter, una canción confesional cantada por él mismo, también marcó el punto más alto de sus contribuciones vocales a la música del dúo.
Incluso las dos canciones que se adentran en el pasado – el suave jazz instrumental de “Flat Baroque”, una antigua canción de Richard compuesta en 1966 que recuperó para el disco, y “Bless The Beasts and The Children”, la cara B de Superstar de más de un año antes (escrita para la película de Stanley Cramer) encajaron perfectamente entre las nuevas canciones.
El punto más alto de su carrera musical, A Song for You marcó el último momento en que su música (y la única ocasión en que un disco suyo) fuera aceptado en el mundo del rock en sus propios términos, sin la imagen y sonido pulida del dúo, y su aspecto de clase media siendo una rémora para sus ventas e imagen.
Traducido de la iTS.
Sobre The Carpenters
Con sus melodías ligeras y meticulosamente construidas, sus limpios arreglos, The Carpenters contrastaban dramáticamente con el excesivo y barroco poop/rock de los 70, y sin embargo se convirtieron en unos de los artistas más populares de la década, colocando 12 canciones entre las diez primeras, incluyendo tres números uno.
La voz calmada y preciosa de Karen Carpenter fue el elemento más distintivo de su música, fluyendo perfectamente entre los arreglos precisos y acolchados de su hermano Richard. El sonido del dúo tomaba más del pre-rock que del rock’n'roll, pero eso no impidió que Carpenters atrajera a audiencias muy diversas, particularmente en el Top 40, música ambiental y música contemporánea para adultos. Aunque su popularidad declinó en la segunda mitad de los 70, siguieron siendo uno de los grupos más diferentes y reconocidos de la década.
The Carpenters se formó a finales de los 60 en Downey, California, después de que su familia se trasladara desde su natal New Haven. Richard había tocado el piano con un trio de cocktail jazz en diferentes clubs de Conneticut. Una vez la familia se hubo trasladado a California, comenzó a estudiar piano donde estaba su hermana Karen y Wes Jacobs (tuba/bajo). Con Jacobs y Richard como banda de respaldo, Karen firmó con el sello californiano Magic Lamp, que lanzó dos singles como solista, sin éxito. El trio ganó el concurso Batalla de Bandas en el Holliwood Bowl en 1966, lo que les permitió firmar con RCA. Bajo el nombre de Richard Carpenter Trio el grupo grabó cuatro canciones que nunca se publicaron. Jacobs dejó la banda a principio de 1968.
Con la salida de Jacobs, los hermanos formaron Spectrum con el amigo del colegio de Richard John Bettis. Spectrum se separó a finales de año, pero los Carpenters siguieron interpretando como dúo. La pareja grabó algunas demos en la casa de músico de Los Ángeles Joe Osborn; la cinta se envió a Herp Albert, cabeza de A&M Records, que contrató al dúo para su sello a primeros de 1969.
Offering, el primer disco de Carpenters, salió en Noviembre de 1969. Ni el disco ni el single, una versión de la canción de The Beatles “Ticket to Ride”, causaron gran impresión. Sin embargo, la fortuna de los Carpenters cambió con su segundo single, una versión de la composición de Burt Bacharch y Hal Davis “(They Long To Be) Close To You”. Sacada del disco Close To You, el single se convirtió en el primer número uno del grupo, pasando cuatro semanas en lo más alto de las listas norteamericanas. “Close To You” se convirtió en un éxito internacional, comenzando un periodo de cinco años en el que el grupo fue uno de los más conocidos en todo el mundo. Durante ese periodo, los Carpenters ganaron dos premios Grammy, incluyendo Mejor Artista Revelación en 1970, y tuvieron una impresionante cadena de canciones entre los 10 primeros, com “Rainy Days and Mondays”, “Superstar”, “Hurting Each Other”, “Goodbye to Love” “Yesterday Once More” “Top of The World”.
En 1975, después de colocar “Only Yesterday” en el número 4, la popularidad del grupo comenzó a declinar. En la segunda mitad de la década de los 70, el dúo se vió afectado por multitud de problemas personales: Richard se había convertido en adicto a las drogas; en 1978 entró en una clínica de desintoxicación, sacudiéndose el hábito. Karen, mientras tanto, cayó en la anorexia nerviosa, una enfermedad que sufriría el resto de su vida. Además de sus problemas de salud, los singles del grupo habían dejado de llegar el top 10 y en 1978 n siquiera llegaban a los 40 principales.
Consecuentemente, Karen decidió iniciar su carrera en solitario, grabando un disco en 1979 bajo la producción de Phil Ramone; el disco nunca se terminó y volvió a Carpenters un año después. El dúo reunido sacó su último disco con material nuevo “Made in America” en 1981.
El disco supuso un retorno comercial, ya que “Touch me When We Are Dancing” llegó al número 16 de las listas. Sin embargo, la salud de Karen siguió deteriorándose, obligando al dúo a retirarse. El 4 de Febrero de 1983, Karen fue encontrada inconsciente en la casa de sus padres. Murió en el hospital esa misma mañana de un fallo cardíaco, causado por su anorexia.
Después de la muerte de Karen, Richard Carpenter se concentró en el trabajo de producción y en realizar recopilaciones de los trabajos grabados por Carpenters. En 1987, lanzó un disco en solitario llamado “Time” que incluía invitados como Dusty Springfield y Dionne Warwick.
Traducido de la iTS
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Suscribo todo lo que dices. La voz de Karen es casi hipnótica, de una calidad y calidez que no ha tenido comparación con ninguna otra en la historia.
No me importa reconocer mi nostalgia. Sí, tengo 52 años, ¿y qué? Con el tiempo he ido cribando música y me quedo con lo esencial. Los temas musicales por los que no pasa el tiempo y que puedes seguir escuchando porque lo bueno mantiene su frescura.
Pronto publicaré un monográfico de Miles Davis y otro de Chet Baker.
Las nuevas generaciones deberían dejarse de tanto triunfito hiper promocionado, que a los pocos meses es un juguete roto y buscar más calidad.