Hace pocos días se celebraron las famosas ‘Bodas de los Amantes de Teruel’, y quizás lo mejor que pueda encontrarse el visitante que va a verlas es que la ciudad se viste con sus mejores galas de antaño, como si retrocedieramos en el tiempo, las calles son decoradas con tenderetes repletos de productos típicos del medievo, la gente se engalana con vestidos y harapos antiguos, en lo alto de los edificios reposan estandartes y símbolos que envuelven a toda la ciudad en un marco inigualable, con aromas de inciensos, asados tempranos a la intemperie … historia y tradiciones forman una mezcolanza exótica y que invita a recordar. Todo un acierdo, en verdad.
Aquí os dejo una pequeña muestra:
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